ALERTA COSMÉTICA: EL LADO B DE LOS DUPES VIRALES
Por María Jesús Sielfeld - agosto 1st, 2025
En TikTok parecen inofensivos. Videos con millones de vistas muestran a usuarias emocionadas con sus nuevos “dupes”: copias estéticas (y económicas) de productos de maquillaje, skincare o protectores solares que emulan a marcas reconocidas. Pero lo que en redes se muestra como una compra astuta, en la vida real puede tener consecuencias graves para la salud. Cada vez más expertos advierten que detrás de muchos de estos clones se esconden ingredientes prohibidos, fórmulas tóxicas, y un peligro silencioso que puede afectar tu piel e incluso tu salud hormonal.
¿Qué tan malo puede ser un producto más barato? Bastante. Según investigaciones realizadas en Francia y reportes de organismos como el Instituto de Salud Pública, muchos de estos “dupes”, especialmente los comprados en plataformas como Temu, Shein o AliExpress, se fabrican fuera de todo control sanitario, sin regulación sobre higiene, sin estudios de eficacia, y muchas veces con ingredientes no declarados como metales pesados, ftalatos, cloroformo, o incluso excremento animal. El resultado: alergias severas, quemaduras, infecciones, alteraciones hormonales y hasta riesgo de cáncer, sobre todo en productos como bloqueadores solares falsificados, que no ofrecen ninguna protección real.
Entonces, ¿por qué tanta gente sigue comprándolos? Porque son económicos, fáciles de encontrar y tienen una estética similar al producto original. También porque la cultura del “dupe” se ha vuelto parte de la conversación digital, especialmente en momentos de crisis económica. Aplicaciones como TikTok Shop permiten comprar directamente desde el contenido, mientras plataformas como Brandify viralizan comparaciones que hacen parecer iguales a productos que no lo son. A esto se suma el auge de los “anti influencers”, que recomiendan clones sin declarar sus diferencias en formulación ni advertir sobre sus efectos adversos.
Cortesía Getty Images
Pero no todo se reduce a lo que ves en pantalla. Como explican farmacéuticas y dermatólogas, la eficacia de un cosmético no depende solo de los ingredientes listados, sino de la concentración, la tecnología de liberación, los estudios de estabilidad y la seguridad microbiológica. Es decir, un producto que se “ve igual” no tiene por qué actuar igual, y el daño puede ser invisible hasta que ya es tarde. En muchos casos, estos artículos ni siquiera indican con claridad su contenido, fecha de vencimiento o número de registro sanitario. Y si un producto no cumple con algo tan básico como protegerte del sol, ¿qué más estará dejando de hacer?
El mercado de los “dupes” ha cruzado la línea entre lo asequible y lo peligroso. Aunque no todos representan un riesgo (existen alternativas low cost seguras y reguladas), el problema está en no saber distinguir cuáles sí cumplen con estándares mínimos. Lo mejor es informarse, revisar el etiquetado, verificar su registro en el Instituto de Salud Pública o entidad correspondiente, y desconfiar de precios demasiado bajos o envases sospechosos. Porque al final del día, tu piel no es el lugar para hacer pruebas.
Cortesía Getty Images y Charlotte Tilbury
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