YEAR OF THE HORSE WITH BYREDO
Por Andrea Cova M - enero 16th, 2026
Byredo vuelve a moverse en ese territorio donde el perfume no es solo aroma, sino relato. En su nueva propuesta creativa, la marca construye una narrativa que habla de volver, de reencontrarse y de entender el hogar no como un lugar fijo, sino como una experiencia emocional. Las fragancias funcionan aquí como detonantes de memoria y sensaciones, capaces de activar vínculos profundos con el pasado y, al mismo tiempo, abrir caminos hacia algo nuevo.
La historia se despliega a través de una relación silenciosa entre dos personajes que se buscan y se reconocen en medio de paisajes abiertos y escenas íntimas. No hay exceso de artificio: todo se apoya en gestos, miradas y recorridos que transmiten cercanía y una cierta melancolía luminosa. La fotografía acompaña este clima con una estética orgánica, donde la naturaleza y el cuerpo dialogan, reforzando la idea de pertenencia y conexión emocional.
Cortesía Byredo
El símbolo que articula el relato es un ícono profundamente arraigado en la cultura escandinava, reinterpretado desde una mirada contemporánea. Más que un objeto decorativo, funciona como metáfora del tránsito entre pasado y presente, entre impulso y raíz. Representa ese movimiento constante que empuja hacia adelante, pero que nunca pierde el sentido de origen, una tensión muy presente en el ADN de Byredo.
En ese cruce entre memoria, identidad y viaje sensorial, las fragancias se convierten en compañeras de ruta. No se imponen, sino que acompañan procesos internos: momentos de pausa, de búsqueda y de reconocimiento personal. Byredo vuelve así a plantear el perfume como una experiencia íntima y casi narrativa, donde cada persona completa la historia desde su propia vivencia, llevando consigo una sensación de hogar que no siempre se ve, pero siempre se siente.
Cortesía Byredo
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