VESTIRSE DE ROJO PARA QUEDAR EN LA HISTORIA
POR MARÍA JESÚS SIELFELD - enero 8th, 2026
Basta pensar en un vestido rojo para que la imagen aparezca sola. No es casualidad. Desde hace siglos este color ha estado ligado al poder, al deseo y a la atención. Pero fue en el siglo XX cuando terminó de instalarse como símbolo del espectáculo, especialmente desde que en 1922 una alfombra roja recibió a las estrellas en el Teatro Egipcio de Los Ángeles. Desde entonces, el rojo quedó asociado a esos instantes que hacen historia.
En el cine, el rojo siempre tuvo un rol protagónico. Audrey Hepburn lo llevó sin tirantes en Funny Face (1957), bajando las escaleras del Louvre con un diseño de Givenchy que hoy sigue siendo referencia. Vivien Leigh lo usó en terciopelo en Lo que el viento se llevó, sumando dramatismo a una película que marcó época. Y Marilyn Monroe, junto a Jane Russell, apareció cubierta de lentejuelas rojas en Los caballeros las prefieren rubias, dejando claro desde el primer minuto quién dominaba la escena.
Con el tiempo, el rojo también se volvió sinónimo de atrevimiento. Jessica Rabbit lo llevó al extremo con un vestido animado tan exagerado como inolvidable. Alicia Silverstone lo convirtió en objeto de deseo adolescente en Clueless con su mini de Alaïa, tan comentado como su actitud. Y Nicole Kidman lo usó en Moulin Rouge! para resumir pasión, ambición y espectáculo en un solo look.
Cortesía Getty Images
Fuera de la pantalla, el rojo siguió haciendo ruido. Lady Di lo eligió para una aparición nocturna que rompió con su imagen más clásica. Grace Kelly lo llevó en gasa en una gala de la Cruz Roja, mientras que Jacqueline Kennedy apostó por volantes en los años setenta, manteniendo su elegancia característica. Años después, Jennifer Lawrence llamó la atención en su primera nominación al Oscar con un diseño rojo de Calvin Klein, y Jennifer Aniston se convirtió en una de las más comentadas de 2013 con un vestido simple, pero imposible de ignorar.
En la última década, el rojo volvió a ocupar titulares. Emma Stone lo usó como parte clave de la historia en Cruella. Julia Roberts lo llevó en Pretty Woman en una escena que marcó un antes y un después para su personaje. Bella Hadid impactó en Cannes 2016 con un diseño audaz que se volvió referencia inmediata, y Beyoncé celebró su embarazo y sus Grammy en 2017 con un vestido rojo de lentejuelas que mezcló fuerza, emoción y presencia escénica. Al final, vestirse de rojo nunca fue solo una decisión de moda. Es una forma de ocupar espacio, de no pasar desapercibida y de entender que, a veces, un vestido puede decir mucho más de lo que parece.
Cortesía Getty Images
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