UNA NUEVA VERSIÓN DE GUCCI
Por Andrea Cova M - enero 13th, 2026
Como si fuese una escena detenida en el tiempo, Gucci presenta una campaña con los rostros de La Famiglia. Y es que se trata de una continuación de lo presentado el año pasado, donde las imágenes en vez de crear nuevas tendencias buscan provocar desde el exceso e incluso desde la observación. Hay una sensación de parentesco implícito, de personajes que parecen conocerse desde siempre, unidos por una energía común que no necesita explicación. La ropa no impone una narrativa cerrada, sino que acompaña cuerpos con historia, gestos cargados de intención y miradas que sostienen el peso del relato.
En este nuevo imaginario, cada figura funciona como un carácter autónomo, pero también como parte de un conjunto mayor. No se trata de uniformidad, sino de afinidad. Las siluetas conviven desde la tensión y la complicidad: estructuras firmes junto a caídas suaves, colores que irrumpen frente a otros que se repliegan en la sobriedad. Gucci articula aquí una conversación visual donde el estilo no es una máscara, sino una extensión de la personalidad. Vestirse aparece como un acto instintivo, casi emocional.
Cortesía Gucci
La campaña respira una italianidad menos evidente y más actitudinal. Hay algo profundamente corporal en la manera en que las prendas se usan: zapatos llevados sin rigidez, trajes que pierden solemnidad, abrigos que parecen elegidos por impulso más que por cálculo. Esa elegancia relajada, casi despreocupada, no responde a reglas externas, sino a una seguridad interna. Gucci propone una sensualidad cotidiana, que nace del movimiento y no de la pose.
Este primer capítulo deja claro que la nueva etapa de la casa se construirá desde la observación y el carácter, no desde la nostalgia literal ni el golpe efectista. Gucci no mira su archivo como un museo, sino como un territorio vivo, dispuesto a ser habitado de otra forma. La campaña abre preguntas más que respuestas, y en esa ambigüedad encuentra su fuerza: una identidad que se redefine desde el vínculo, el temperamento y la libertad de ser, incluso dentro de una misma familia estética.
Cortesía Gucci
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