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TRUMP Y SU 125%: MARCAS DE ALTA GAMA SON EXPUESTAS POR FABRICANTES CHINOS

Por María Jesús Sielfeld - abril 16th, 2025

La escena recuerda al famoso cuento del traje nuevo del emperador, pero esta vez no se trata de ficción. Fabricantes chinos están usando plataformas como TikTok, Douyin y Xiaohongshu para desmantelar una de las grandes narrativas de la moda occidental: que sus prendas valen lo que cuestan. Aprovechando la tensión desatada por los aranceles de Donald Trump, que han llegado hasta un 145% para productos chinos, estos proveedores han decidido hablar. Han mostrado fábricas, costos de producción y hasta listas de marcas que, según ellos, producen a bajo costo en China para luego ser reetiquetadas y vendidas como si vinieran de Europa.

La denuncia no es menor: nombres como Dior, Prada, Gucci, Hermès y hasta Apple, han sido señalados como clientes habituales de manufactura china. En un video viral, un fabricante reveló que un bolso Birkin, vendido por aproximadamente $34.000 dólares, cuesta solo $1.400 en producción. Otro tiktoker preguntó cómo es posible que una prenda con un costo de $30 dólares se venda a $500, las respuestas, según los mismos trabajadores, se esconden tras etiquetas europeas y narrativas cuidadosamente construidas sobre herencia y artesanía. La verdad, dicen, es que muchas de estas piezas salen de las mismas fábricas que producen marcas desconocidas.

Este fenómeno digital no solo ha capturado la atención del consumidor global, particularmente de la Generación Z, obsesionada con la transparencia, sino que también pone en jaque a las grandes casas de moda. Mientras algunos voceros de estas marcas afirman que sus productos se fabrican íntegramente en Italia, Francia o Reino Unido, la oleada de pruebas visuales y testimonios ha sembrado la duda. Y en un mundo donde la imagen lo es todo, una grieta en la narrativa puede volverse una gran rotura.

Cortesía Getty Images

A esto se suma el contexto económico y político: la guerra comercial entre Estados Unidos y China no solo ha inflado los aranceles, sino que ha servido de catalizador para estas revelaciones. Al quedar fuera de las exenciones arancelarias que Trump aplicó a otros países, China respondió con fuerza, subiendo sus propios impuestos a productos estadounidenses hasta un 125%. Pero más que una simple represalia económica, el país asiático parece estar jugando una carta simbólica: demostrar que la superioridad de Occidente en moda y calidad es una construcción, y que China no solo produce, sino que puede reclamar crédito por lo que otros venden como propio.

Las consecuencias aún están por verse, ya que ahora EE.UU. está evaluando subir los aranceles para en un 245% en caso de que la Secretaría de Comercio detecte “amenazas para la seguridad nacional” en las importaciones de minerales críticos que provienen del gigante asiático. Algunas marcas podrían enfrentar crisis de reputación, especialmente si se demuestra que han faltado a la transparencia en su cadena de producción. Otras podrían verse forzadas a repensar sus modelos de negocio ante un consumidor más informado y menos dispuesto a pagar por símbolos vacíos. Lo que está claro es que, en esta nueva historia, China no solo produce: también cuenta su verdad.

Cortesía Hermès 

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