TIEMPO BIEN INVERTIDO
Por María Jesús Sielfeld - noviembre 3rd, 2025
Es cierto: Rolex es la primera marca que llega a la mente cuando se habla de relojes de alta gama. Quizás también Omega. Y está bien, son grandes marcas. Pero quienes realmente saben de relojería, los coleccionistas que ven un reloj como un activo que se revaloriza con el tiempo (muchísimo más que los autos), entienden que el universo de los mecanismos es mucho más grande. Comprar una de estas piezas de excelencia no es un gasto, es movida inteligente, especialmente si inviertes en modelos vintage. Y en ese círculo, hay nombres que pesan más que los habituales. Los coleccionistas más serios suelen mirar hacia la llamada “Santísima Trinidad” de la relojería suiza. El primer nombre es Patek Philippe. Desde 1839, esta casa ginebrina es sinónimo de innovación (crearon el primer reloj de pulsera en 1868) y sus piezas alcanzan precios excesivos en subastas. Seguro conoces el Nautilus (diseñado por el legendario Gérald Genta en 1976), pero los conocedores también buscan el clásico eterno Calatrava o el más deportivo Aquanaut.
El segundo pilar es Audemars Piguet. Fundada en 1875 en Le Brassus, AP (como se le conoce en el medio) cambió las reglas del juego en 1972. Le pidieron al mismo Gérald Genta un diseño nuevo y deportivo y el resultado fue el Royal Oak. Fue el primer reloj de alta gama hecho en acero inoxidable, demostrando que la elegancia deportiva era posible. Hoy, sigue siendo su sello junto a la colección más redonda y tradicional Code 11.59. No podemos dejar fuera a Vacheron Constantin. Son, literalmente, la manufactura más antigua del mundo que sigue funcionando sin parar desde 1755. Su ADN es la elegancia extrema y los mecanismos complejos (como el de bolsillo con 57 funciones). Sus colecciones Patrimony y Traditionnelle se consideran relojes más clásicos, mientras que el Overseas ofrece su visión de la deportividad sofisticada.
Cortesía marcas
Pero la maestría no es exclusiva de ese trío. Aunque muchos asocian Cartier (1847) principalmente con la alta joyería, su aporte a la relojería masculina es realmente importante. De hecho, Louis Cartier diseñó en 1904 el que se considera el primer reloj de pulsera moderno para hombres: el Santos, creado para su amigo, el aviador Santos-Dumont. Su icónico modelo Tank (1919), inspirado en los tanques de la Primera Guerra Mundial, es otra base del diseño que sigue siendo tan moderno como hace 100 años. Cerramos con Jaeger-LeCoultre. A esta marca la llaman “el relojero de los relojeros”. ¿Por qué? Porque son los genios técnicos que han creado miles de mecanismos distintos, incluso para otras marcas de alta gama. Su invento más famoso es el Reverso (1931), que nació como una solución para los jugadores de polo, ya que podían girar la caja para proteger el cristal durante un partido. Hoy, esa doble cara es una genialidad que usa para mostrar complicaciones, grabados o una segunda zona horaria. El reloj Polaris, Rendez-vous o Geophysic son otras de las icónicas piezas de esta manufactura suiza.
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