Lifestyle

TENIS, MODA Y MARCAS DE ALTA GAMA 

Por Leandro Santana –
Agosto 24, 2026

Nueva York se paraliza cuando arranca el US Open. Desde el treinta de agosto hasta mediados de septiembre de 2026, el último Grand Slam del año no solo define el calendario deportivo, sino que se transforma en una de las plataformas comerciales más rentables del mundo. Los números hablan solos. En la edición pasada, el torneo generó más de ochocientos millones de dólares en impacto mediático, beneficiando enormemente a históricas casas relojeras y firmas globales. Esa inmensa vitrina explica por qué el complejo deportivo dejó de ser solo un recinto de tenis para convertirse en una verdadera pasarela internacional donde las marcas compiten con la misma ferocidad que los jugadores.

La ofensiva estética la encabezan los nombres de siempre, pero con apuestas renovadas. Ralph Lauren lleva más de dos décadas vistiendo al personal del torneo. Este año, sus ochocientos uniformes oficiales conviven con suites de hospitalidad de máxima categoría, servicios de personalización en tiendas efímeras y una jornada benéfica contra el cáncer. Lacoste, en cambio, decidió sacar el tenis de la cancha y llevarlo a la ciudad. Instalaron un café temático y lanzaron una colección que se exhibe en rincones emblemáticos como el hotel The Plaza. Mientras tanto, K-Swiss aprovecha la vitrina para celebrar sus sesenta años de historia, paseando su legado cultural por todo Manhattan y Brooklyn mediante un enorme despliegue móvil.

Cortesía marca

Pero la ropa es solo el principio, ya que la verdadera obsesión actual está en las experiencias inmersivas. Si hablamos de exclusividad pura, el hotel The Mark diseñó un paquete de medio millón de dólares. Quien lo pague, se queda en el ático durante el fin de semana de finales, accede a menús de Caviar Kaspia y termina tomando una clase privada con el mismísimo John McEnroe. Para un público un poco más amplio, corporaciones como JPMorgan Chase rediseñaron la atención a sus clientes montando salones climatizados y terrazas de acceso restringido. A esto se suman las celebraciones de los patrocinadores de toda la vida: Evian armó una gran fiesta para festejar sus doscientos años de historia, y Lavazza, tras doce años de asociación, introdujo nuevas recetas frías para combatir el duro calor neoyorquino.

Incluso el cuidado personal encontró un espacio protagónico en esta contienda. Firmas enfocadas en la protección de la piel y la higiene, como La Roche-Posay y Dove, montaron zonas interactivas por todo el complejo. Con figuras de peso como el campeón Jannik Sinner al frente de sus campañas, reparten muestras y promueven la salud dermatológica entre los miles de asistentes. Al final del día, todas estas acciones confirman una realidad ineludible: en el US Open, el partido más importante y lucrativo no siempre se juega sobre la superficie dura.

Cortesía marca

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