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TALLER 99: LA ENSEÑANZA DE NEMESIO ANTÚNEZ

Por Pía Schleede - febrero 20th, 2025

La historia del Taller 99 se comienza a urdir en 1956, un año que cambiaría de forma radical la manera de hacer arte en Chile. Nemesio Antúnez, arquitecto de la Universidad Católica, había abandonado nuestro país para cursar un Magíster en la Universidad de Columbia y, en conjunto con ello, toma la decisión de cumplir con su profunda vocación, el arte. Comenzó a pintar y, en Nueva York, descubre en el grabado la más apasionante de las expresiones artísticas. “El Taller 99 es el resultado de dos motivos: un encuentro y una necesidad. El encuentro del que hablo es el de William Hayter, padre del grabado contemporáneo, y Nemesio Antúnez, nuestro fundador, en el famoso Atelier 17 en Nueva York, donde Picasso, Miró y muchos emblemáticos artistas de la época convivieron aprendiendo de las novedosas maneras de hacer grabado de este maestro. William Hayter becó a Nemesio para que pudiera asistir, lo que contaba Nemesio de esos cuatro años en el Atelier 17, entre 1947 y 1950, es que fueron su escuela de artes y de vida. Nemesio aprendió y gozó de este taller colaborativo, donde artistas de distintas edades, algunos consagrados y otros emergentes, trabajaban codo a codo ayudándose unos a otros”, relata Isabel Cauas, artista y actual presidenta del Taller 99.

Al volver Nemesio a Chile abriría las puertas del taller en la que fuera su primera sede ubicada en Guardia Vieja 99, impregnándole un sello de experimentación, libertad creadora y un inagotable espíritu de grupo que se mantiene hasta hoy. “Cuando vuelve, él se encuentra con prensas que estaban prácticamente presas en las universidades, además no había un lugar para que los artistas consagrados y los jóvenes egresados pudieran desarrollar el grabado; Nemesio venía con toda esta novedad y su entusiasmo era compartir lo aprendido, lo intentó enseñar en universidades y, como no le resultó, tuvo que seguir el ejemplo de Hayter y formar en Chile un taller independiente para darles a los artistas ya formados una herramienta para crear sus propios grabados”, agrega Isabel.

Cortesía Taller 99 y Fundación Nemesio Antúnez

 Así es como abrió generosamente las puertas de su misma casa en Guardia Vieja, invitando a los artistas a trabajar en lo que sería esta nueva forma de hacer grabado. Se comienza a escribir la historia del que fuera un hervidero de entidades, dijera Roser Bru. Con una serie de exposiciones de obras de arte se abre un recorrido interminable, ingresan a impartir clases al taller Ignacio Vilches, premio nacional de Arte (2019) y uno de los artistas visuales chilenos más consistentes, además del profesor Pedro Millar. Las técnicas de xilografía, litografía, calcografía con aguafuerte, aguatinta, punta seca y mezzotinta comenzaron a desplegarse entre maestros y discípulos.Los recuerdos de Isabel, quien llegó al Taller en 1988, invitada por Nemesio para hacer clases de litografía, y su presidenta desde el año 2015, incorporan nostalgia y emoción, porque ha sido parte de todo lo que se ha gestado en estos años de historia. El legado de Nemesio Antúnez es incomparable por lo amplio, generoso y contundente que es, era una persona muy completa y todo lo realizaba con excelencia, se destacó en todo lo que hizo. Fue director del Museo Nacional de Bellas Artes…CONTINÚA LEYENDO EN ISSUE #61. 

Cortesía Taller 99 y Fundación Nemesio Antúnez

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