SIN CREATIVIDAD NI INNOVACIÓN: ¿QUÉ PASA CON LA ALTA COSTURA?

Julio 6, 2023

Para Viktor & Rolf la moda es literal. Puede tratarse de un diseño abstracto que represente una idea clara o de uno que explícitamente entregue su mensaje. En su colección Fall Couture 2023, los diseñadores presentaron palabras como atuendos y no, no de forma metafórica. Las modelos llevaban letras como piezas de vestir; una por lo menos lucia la frase “I wish you well”.  Y otra desfilaba un “no” gigante que, inevitablemente, nos hizo preguntarnos: ¿Qué está ocurriendo con la Alta Costura? Desde ISSUE pensamos que la dupla de creativos holandeses plasmaron en un solo look el pensamiento colectivo respecto a todas las propuestas de las grandes firmas. Simplemente, se trata de un “no”. La mayoría de las entregas presentan diseños simples, aburridos y sin ningún tipo de innovación ni creatividad. Incluso, podría tratarse de colecciones de 2021 o 2022, ¡No hay diferencias!

Esta nueva temporada de la Semana de la Alta Costura ha sido duramente criticada. La mayoría de las propuestas pareciera no seguir los lineamientos que dictan qué es Haute Couture. Recordemos que la Cámara Sindical de Alta Costura es quien define las firmas que tienen permitido realizar colecciones de este estilo. Para eso deben cumplir una serie de requisitos: tener un atelier en París con cierta cantidad de trabajadores, contar con 50 diseños originales que deben estar elaborados a mano y tantos más. Por ello, es una instancia que los diseñadores aprovechan para plasmar sus ideas más abstractas e innovadoras. Explorando sus pensamientos y plasmándolos en looks que, incluso en ocasiones, parecieran no tener sentido. Por años la Alta Costura ha sido la máxima expresión de moda. Pues, son piezas que no se venden ni son para un público en específico, solo se trata de creatividad pura y dura.

Cortesía Dior y Chanel

En 1995, Thierry Mugler, para su desfile de Alta Costura de Otoño-Invierno presentó una pieza tan única como especial. Se trató de un traje robótico que para aquellos años representaba la máxima expresión de innovación, porque además de creativo, lograba realizar un guiño a los avances tecnológicos del momento. Así también, en 1997, el debut de Alexander McQueen en Givenchy fue una clase magistral de siluetas llamativas, diferentes y elegantes, donde respetaba los códigos de la maison e incorporaba los suyos. O como en los dos mil, cuando John Galliano incorporó el concepto de teatralidad a la moda. Específicamente, la propuesta de 2003, que más bien se sintió como una obra de teatro asiática. Y así existen tantos más que ayudan a ejemplificar y demostrar que las propuestas actuales como las de Dior, Chanel, Armani o Valentino se alejan de ese espíritu y se centran en atuendos más comerciales que no demuestran la esencia artística del diseñador.

Cortesía Alexandre Vauthier

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