¿QUIÉN ES GUCCI HOY?: CONTINÚA EL JUEGO DE LAS SILLAS
Por Andrea Cova - mayo 19th, 2025
En la moda, pocas firmas poseen el legado y una identidad tan poderosa como Gucci. Fundada en 1921, la firma italiana ha sobrevivido a décadas de transformaciones culturales, siempre marcada por su capacidad para reinventarse. Sin embargo, el ritmo de estos últimos años ha comenzado a socavar esa fortaleza. Con el paso reciente de varios directores creativos —entre ellos el icónico Alessandro Michele y Sabato De Sarno— cabe preguntarse: ¿quién es Gucci hoy?
Alessandro Michele redefinió la marca con una estética maximalista, barroca y profundamente nostálgica. Su visión queer, su amor por el eclecticismo y la cultura vintage convirtieron a Gucci en un fenómeno cultural más allá de las pasarelas. Michele no solo diseñaba ropa, narraba historias. En un sistema obsesionado con lo nuevo, él ofreció un universo coherente, teatral, que sedujo a una generación cansada del minimalismo sin alma.
Su salida en 2022 dejó a Gucci huérfano de una narrativa que durante siete años había consolidado una identidad poderosa y única. El arribo de Sabato De Sarno marcó un giro radical. Su primera colección fue una apuesta por la contención, por una elegancia más pulida y silenciosa. Si bien era entendible el deseo de “resetear” la imagen de la marca, el contraste fue tan abrupto que se sintió casi negación del pasado reciente. Gucci pasó de ser una marca con voz propia a una más entre muchas que apuestan por lo «comercialmente correcto».
Cortesía Gucci
Estos cambios no son nuevos en la industria, pero en el caso de Gucci, una firma que se ha definido históricamente por su personalidad fuerte, el impacto es especialmente notorio. La falta de continuidad puede diluir el ADN de una firma cuyo poder reside, precisamente, en su capacidad de provocar, de polarizar, de marcar agenda.
Hoy, Gucci parece buscar su lugar entre los códigos de lo contemporáneo sin terminar de reconciliarse con su pasado reciente. Incluso, el cambio ha sido tan abrupto que Sabato de Sarno dejó su puesto en la dirección creativa, y ahora, Demna es quien tomará las riendas de la casa. ¿Es posible construir una visión fresca sin renegar del legado inmediato? ¿Puede una casa tan simbólica reinventarse sin perderse? La moda necesita evolución, sí. Pero también necesita memoria. Y en su carrera por volver a ser “relevante”, Gucci corre el riesgo de perder lo más valioso: su esencia.
Cortesía Gucci
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