¿QUÉ ES LA ELEGANCIA? MICHELE RESPONDE
Por María Jesús Sielfeld - diciembre 16th, 2025
Para Alessandro Michele, la elegancia no es algo rígido ni una idea intocable. Más bien, es una pregunta que se repite todo el tiempo. Desde ese lugar nace Valentino Pre-Fall 2026: una colección que no busca llamar la atención a gritos, pero tampoco pasa desapercibida. Esta vez, Michele sorprende con una propuesta más medida de lo que muchos esperaban: hay menos exceso, menos capas de información y más foco en la prenda misma. No es un cambio brusco ni una ruptura, sino una pausa consciente. Es como si el diseñador se hubiera permitido bajar el volumen sin dejar de ser él.
La colección mira al pasado de la casa, especialmente a los años 80 y 90, pero lo hace sin copiar ni caer en la nostalgia. Las siluetas son claras y reconocibles, como hombros marcados, minivestidos de líneas definidas, trajes bien construidos y una paleta que se mueve entre negros, blancos, tonos tierra y algunos colores fuertes. Los materiales (tweed, lino, popelina, terciopelo) aparecen de forma equitativa. El sello de Michele sigue ahí, pero ahora se expresa más en los contrastes que en la acumulación con lencería que asoma bajo abrigos, lazos suaves sobre chaquetas rígidas, microfaldas combinadas con cortes.
En la ropa femenina se percibe un cambio claro. Hay más control y una intención más real de uso. La colección parece pensada para todos los diseños convivan entre sí, no para competir por atención. Todo se siente más armónico y menos teatral. Y en cuanto a las prendas más nocturnas, hay más tul, bordados y brillos que recuerdan que Valentino sigue dominando la emoción y la técnica. Aun así, nada se siente exagerado, porque cada detalle está ahí porque suma, no porque sobra.
Cortesía Valentino
Los accesorios toman un rol clave dentro de la colección. Michele los usa como un espacio para concentrar identidad sin sobrecargar el resto del look. El Rockstud vuelve con ciertos cambios, más preciso y afilado, con guiños a Roma y a la historia de la casa. Los bolsos, especialmente el DeVain, aparecen en múltiples versiones, colores y tamaños. En el vestuario masculino sucede algo parecido: trajes más suaves, cortes relajados, colores sobrios y pequeños gestos inesperados que rompen la rigidez.
Entonces, la pregunta inevitable: ¿sigue estando el ADN de Valentino? La respuesta parece ser sí, pero traducido a otro tiempo. Pre-Fall 2026 no intenta copiar el pasado ni imponer una identidad ajena. Michele entiende que hoy la elegancia no pasa por la perfección absoluta ni por el exceso, sino por tener claro qué se quiere decir. La colección no pretende cerrar el debate, pero sí deja algo claro, y es que Valentino puede cambiar el ritmo, ajustarse y evolucionar sin perder su esencia. Y en ese gesto, quizás, esté la respuesta más honesta de todo este proceso creativo.
Cortesía Valentino
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