PRADA MEN Y LA DISRUPCIÓN DE LA SASTRERÍA
Por Antonia Peñaloza - enero 19th, 2026
La colección masculina Otoño Invierno 2026 de Prada se presentó ayer en Milán, en el marco de la Semana de la Moda Masculina, mostrándonos una vez más el diálogo creativo entre Miuccia Prada y Raf Simons. El desfile tuvo lugar en la Fondazione Prada, transformada en un espacio de estética cruda y arquitectónica, que funcionó como telón de fondo para una propuesta centrada en el traje masculino. Desde el inicio la colección dejó claro su foco: partir desde códigos tradicionales como sastrería clásica, abrigos estructurados y trajes de doble botón, para luego cambiar la forma, el color y el detalle. La puesta en escena acompañó esta idea de transición, con un ambiente que cambiaba entre lo imperfecto y lo preciso, reforzando la sensación de un clóset en constante reconstrucción.
Uno de los elementos más llamativos de la colección fue el uso del color como herramienta de cambio, dentro de una paleta aparentemente sobria. En medio de trajes oscuros y siluetas alargadas, destacaron toques intensos: mangas en tonos vibrantes, puños contrastados, interiores de abrigos que aparecían como detalles inesperados y accesorios que rompían con la uniformidad del conjunto. Estos boom de color funcionaron como gestos de disrupción, dejando de lado la rigidez histórica de la sastrería y llevándola a un terreno más expresivo. La combinación de referencias clásicas, con guiños de la década de 1920 y detalles contemporáneos, construyó un lenguaje visual donde lo tradicional se ve reestructurado, sin perder la elegancia.
Cortesía Prada
Los sombreros destacaron como uno de los accesorios clave del desfile, apareciendo en distintos formatos y materiales. Lejos de ser decorativos, se presentaron como piezas híbridas y aportaron en la idea de disrupción. El desfile también destacó en el contexto social y cultural, con un front row que convocó a figuras del cine, la música y la moda, reforzando la relevancia de la marca. Prada propone así una colección masculina que no renuncia a la sastrería, pero la lleva a una tensión constante, cambiando sus reglas a través del color, la proporción y los detalles.
Cortesía Prada
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