LA LUZ: LA OBRA DE MARÍA LUISA HERNÁNDEZ
- septiembre 8th, 2025
La obra de la artista María Luisa Hernández es un diálogo hecho a trazos entre el poder de la naturaleza que explora incansablemente y su propia memoria, donde almacena recuerdos, aromas, lugares, colores y sensaciones. Tan preciso como impreciso, sofisticado y tenue a la vez, el resultado es una transparencia que se despliega para volcarse en nosotros mismos y frente a nuestras propias emociones. Lo que queda incorrupto, dijera un poeta, luego de enfrentarse a sus creaciones, es el borde de la luz.
Por Pía Schleede
Inspirada por la imagen de su padre pintando en la inmensidad de la playa, María Luisa Hernández se fue forjando como artista sin siquiera sospecharlo. Los recuerdos vuelven nítidos a su memoria; el aroma de sus óleos, su paleta de madera y la textura de sus pinceles de cola de caballo. “Desde esos significativos momentos, mi alma se conectó con la naturaleza, un lazo indeleble que ha perdurado hasta hoy”, nos relata la artista en su taller, rodeada por sus propias creaciones que revelan esa conexión evidente que tiene su obra con el mar, la montaña y los paisajes que nos regala la naturaleza. Ella asegura que ha aprendido a escuchar su silencio y a interpretar sus sonidos en cada trazo, vinculándola con cada color que elige. “El arte, para mí, es un puente entre el mundo visible y el invisible, entre lo que veo y lo que siento profundamente. A través de mis obras busco transmitir esa misma emoción que la naturaleza provoca constantemente en mí”, agrega.
El camino de la artista hacia el arte fue algo orgánico, casi instintivo, porque desde que era niña se sintió atraída por los colores, las formas y las texturas. Esos primeros momentos moldearon sus pasiones. “Recuerdo que mientras mi padre pintaba, yo observaba cómo el cielo y el mar se convertían mágicamente en una extensión de su pincel. La pintura se convirtió en la forma de capturar la belleza del mundo que me rodeaba”, recuerda. Desde entonces, la vastedad del mar, su poder y misterio han inspirado la obra de María Luisa de forma única, en medio de un proceso de intenso descubrimiento.
Fotografías de Carla Pinilla
La formación de la artista, de nacionalidad chileno-británica, también ha sido un viaje. De corazón nómade, como se define, nació en Chile en 1966 y estudió arte en la Universidad de Chile, pero fue el año 2000 cuando decidió transformar Londres en su hogar, el lugar que le daría nueva profundidad a su obra, así como una trayectoria y prestigio internacionales. Desde entonces, las técnicas que ha experimentado son muchísimas, pero la esencia de su arte sigue siendo la misma, “(…) es la búsqueda de transmitir la belleza efímera de la naturaleza, sus momentos fugaces, una forma de preservar la consagración del instante”, reflexiona. Existe, ciertamente, un diálogo entre el ser humano y su entorno, entre lo visible y lo invisible, si bien la naturaleza es la musa, lo que transmite cada lienzo es la conexión profunda que siente la artista con ella, la magia que se encuentra en sus formas más simples y también en sus contrastes. Hay un constante cambio y un inquebrantable resurgimiento. “Mi visión de la naturaleza ha evolucionado con los años y es algo que sigue profundamente marcado en mi trabajo. No la veo sólo como un paisaje para admirar, sino como un ente vivo, lleno de emociones y transformaciones”, menciona… CONTINÚA LEYENDO EN ISSUE MAG #65
Fotografías de Carla Pinilla
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