LA DOLCE VITA: LA INTIMIDAD DE EMILIO PUCCI SS25
Por Andrea Cova - abril 8th, 2025
La primavera-verano 2025 de Emilio Pucci, bajo la dirección creativa de Camille Miceli, fue una experiencia más que una simple presentación. Esta vez, la firma italiana dejó que el alma de la colección se fundiera con el paisaje: la mágica costa de Portofino sirvió de escenario, concretamente en La Cervara, una abadía medieval suspendida entre jardines y acantilados sobre el Golfo del Tigullio. El ambiente, dorado por el atardecer, abrazó a los asistentes con una calidez relajada, mientras la moda se entrelazaba con la historia y la naturaleza en un espectáculo al aire libre.
Miceli, experta en esa alquimia entre sofisticación francesa y sensualidad italiana, llevó el ADN de Pucci hacia una nueva dimensión. En esta entrega, el protagonismo recayó sobre el icónico estampado Marmo, una reinterpretación moderna del diseño que Emilio Pucci concibió tras quedar hechizado por los reflejos danzantes en la Gruta Azul de Capri. Bajo su mirada, el motivo se transforma: se vuelve tridimensional, se incrusta en pedrería sobre túnicas y pantalones palazzo, o se convierte en bordados en blanco y negro con un brillo perlado que recuerda a conchas marinas.
Cortesía Emilio Pucci
La colección también se atrevió con volúmenes y estructuras inusuales. Miceli jugó con el movimiento, con siluetas que respiraban libertad y fluidez. Blusas etéreas, casi levitantes, contrastaban con faldas globo en nailon de paracaídas, moldeadas por cordones y adornadas con aplicaciones en espiral que parecían flotar sobre la tela. La propuesta alternó entre caftanes vaporosos y túnicas ceñidas de corte asimétrico, mientras minifaldas tipo bandeau se combinaban con camisas oversize de inspiración masculina.La sensualidad se manifestó en vestidos-tubo de red elástica, tan ajustados que parecían tatuajes sobre la piel. Un detalle recurrente, los flecos tubulares impresos, acentuaban el dinamismo: bailaban desde ponchos ceñidos, caían en cascada sobre hombros y dobladillos, y culminaban en un vestido de cuentas blanco y negro que desfiló la legendaria Kristen McMenamy. El cierre fue doblemente icónico con Naomi Campbell, envuelta en un vestido negro y blanco de lentejuelas que ondulaba con cada paso.
En cuanto a la paleta cromática, Miceli optó por la contención: blanco, negro y un delicado rosa concha. Un gesto que, lejos de apagar la energía de Pucci, la canalizó con mayor precisión. “El mundo ya es bastante duro”, comentó la diseñadora. “Lo que necesitamos ahora es ternura, suavidad, no agresión.” La colección SS25 de Pucci no solo celebra el diseño, sino también una forma de vivir: sensorial, elegante y sin prisas. Como un verano eterno frente al mar.
Cortesía Emilio Pucci
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