Opinión

LA CAMPAÑA PERFECTA (Y ARTIFICIAL)

Por Antonia Peñaloza –
Julio 24, 2026

Con la llegada de la inteligencia artificial, muchos servicios se han vuelto automatizados: atención al cliente, creación de contenido, ciberseguridad, entre otros. El debate comienza cuando el trabajo que antes dependía exclusivamente de las personas, y de su creatividad, empieza a ser realizado por máquinas. En la industria de la moda, diseñadores, directores creativos, estilistas, maquilladores, fotógrafos, peluqueros y modelos son quienes dan vida a cada colección y campaña, aportando una mirada única que mantiene a la industria en constante evolución. Pero, con la IA ganando cada vez más espacio, surge una pregunta inevitable: ¿puede la tecnología reemplazar el proceso creativo o, en la búsqueda de la perfección, estamos perdiendo el sello humano que siempre ha distinguido a la moda?

Una de las campañas más comentadas del año pasado fue I, I, I, I AM… PRADA. En un espacio neutro, junto a icónicos rostros como Hunter Schafer, Nicholas Hoult y Damson Idris, posa una criatura similar a un pájaro gigante de vivos colores. Si bien la propuesta destacó por su creatividad y estética surrealista, las críticas obligaron a la maison a aclarar que la inteligencia artificial solo se usó en la postproducción. Sin embargo, gran parte del público creyó que las imágenes habían sido creadas completamente con IA, reabriendo el debate sobre el valor del proceso creativo y la artesanía en la moda. Otro caso fue el de Gucci, que recibió una ola de críticas por las imágenes promocionales previas a su desfile en Milán. Un golpe bajo justo antes de la llegada de Demna, ya que muchos usuarios calificaron las piezas como “baratas” y cuestionaron la autenticidad de una marca con tanta historia.

Cortesía marcas

Otro ejemplo es el de Valentino con la campaña promocional del nuevo bolso DeVain. Una de las imágenes muestra un collage surrealista de modelos intercalados entre los logotipos de la maison y el bolso, mientras que otra publicación presenta un video de obras de arte clásicas incorporando el accesorio, todo generado con inteligencia artificial. La reacción no tardó en llegar: comentarios como “podrían haberle pagado a un pintor talentoso y habría sido mucho más impresionante” o “La IA no es alta gama” llenaron las redes sociales. Más allá de si estas campañas son un éxito o un fracaso, reflejan un debate cada vez más presente en la industria: hasta qué punto la tecnología puede convertirse en una herramienta creativa sin desplazar el valor del trabajo humano, ese sello que durante décadas ha definido a la moda.

Cortesía marcas

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