Precios más altos y un conjunto de iniciativas que buscan el crecimiento del Grupo Kering. Eso sí, sin impactar el medioambiente. El conglomerado propietario de marcas como Balenciaga, Gucci, Bottega Veneta, Alexander McQueen, Saint Laurent, Altuzarra y Boucheron sacudió los cimientos de tres de sus principales casas durante los últimos dos años. Primero, Matthieu Blazy asumió la dirección creativa de Bottega Veneta y luego Alessandro Michele dejó Gucci. Previamente, Balenciaga se involucró en una de las mayores controversias de 2022, perdiendo popularidad y su top 1 en The Lyst Inditex. Sin embargo, el grupo francés aumentó sus ventas en comparación a 2021, pero más allá de continuar con su crecimiento, las políticas del conglomerado se volcaron hacia políticas más sostenibles, siendo el primero de los principales actores de la alta gama europea en comprometerse con cambios reales e incluso, fijándose objetivos absolutos.
Un dilema considerando que, durante 2022, el grupo aumentó su emisión de gases de invernadero en un 12 por ciento. Las emisiones asociadas con el negocio de Kering alcanzaron los 2,4 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono equivalente el año pasado. Un aumento que refleja el crecimiento de las ventas de la empresa; un 15 por ciento en comparación a 2021, y las actualizaciones de los datos y la metodología que utiliza para calcular su huella. Descontando los cambios en su metodología, las emisiones de la empresa crecieron un dos por ciento interanual. El aumento subraya el desafío al que se enfrenta Kering. El grupo estableció como objetivo reducir sus emisiones absolutas en un cuarenta por ciento para 2035. Anteriormente, los objetivos de la empresa se establecían en relación con las ventas, lo que significa que mientras su negocio siguiera creciendo, también podría hacerlo su huella. Ahora, el foco es diferente: buscan crecer, pero sin impactar el medio ambiente.
¿Será posible? Hasta el momento, el panorama se ve complicado. No obstante, Kering ha tomado medidas concretas. La primera de ellas, un aumento de precios que busca “priorizar el valor por sobre el volumen”. Asimismo, una mejora en el abastecimiento de materias primas y una mayor eficiencia en la fabricación y gestión del inventario. También, nuevos modelos comerciales, donde la reventa se alza como la opción del futuro. “Esta tendencia año tras año y las actualizaciones de la metodología no cambian nuestra ambición a largo plazo y las acciones de transformación… que estamos trabajando para lograr”, mencionaron a través de un comunicado. Palabras que priorizan lograr el cometido de 2021, cuando su crecimiento financiero no impacto en su emisión de gases. Eso sí, se debe considerar que, para aquel periodo, la industria y sociedad estaba recién recuperándose de los impactos socioculturales y económicos provocados por la pandemia del Covid-19.
Cortesía Kering


