KENZO Y LOS ÍCONOS DE PARÍS
Por Andrea Cova - enero 6th, 2026
Kenzo presenta su propuesta Primavera/Verano 2026 desde un lugar inesperadamente silencioso. El mítico club Maxim’s, históricamente cargado de exceso y vida nocturna, se transforma en un escenario casi desnudo, donde cada elemento ha sido reducido a su mínima expresión. En ese vacío controlado, la moda se convierte en protagonista absoluta y la campaña se siente más como una declaración de intención que como un simple lanzamiento estacional.
Bajo la dirección y el lente de Victor Brun, la narrativa visual apuesta por la precisión y la pausa. No hay gestos exagerados ni dramatismo innecesario: las imágenes respiran, las composiciones se ordenan y la ropa ocupa el centro del encuadre. Esta contención dialoga con la herencia cultural que siempre ha orbitado alrededor de Kenzo y de Nigo, evocando tanto la energía creativa del Nueva York de los setenta como los actuales núcleos de comunidad donde la moda, el arte y la música se cruzan sin jerarquías.
Cortesía Kenzo
El contraste entre el espacio y la propuesta es clave. Una pared blanca corta el interior ornamentado del Maxim’s, generando una tensión visual que refuerza el espíritu de la colección. Allí, las siluetas toman forma con calma: kimonos reinterpretados, líneas fluidas que transitan entre lo femenino y lo masculino, y materiales como satén y terciopelo que aportan profundidad sin caer en el exceso. Los códigos gráficos regresan con fuerza, incluyendo un tigre icónico recuperado de los archivos de 1998, ahora traducido en jacquards y estampados contemporáneos.
El relato se completa con referencias militares tomadas de la historia de la casa. Estructuras marcadas, botones metálicos y bolsillos amplios introducen una sensación de funcionalidad y carácter que equilibra la limpieza general del conjunto. Nigo no replica el pasado: lo filtra, lo ordena y lo actualiza. El resultado es una colección que entiende la herencia de Kenzo como un lenguaje vivo, capaz de adaptarse al presente sin perder su pulso cultural.
Cortesía Kenzo
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