El lanzamiento de ISSUE Book 003 junto a Versace se dio en un formato distinto a lo habitual: Una noche íntima, cuidada en cada detalle y con un grupo reducido de invitados elegidos con pinza. No se trataba de cantidad, sino de afinidad. Cada persona presente tenía una relación real con el universo de ISSUE, ya sea desde la moda, la imagen o la forma de entender la industria, lo que hizo que el ambiente se sintiera más cercano que protocolar.
En ese contexto se presentó la tercera edición del libro, una publicación que funciona casi como archivo vivo. ISSUE Book 003 recorre los 13 años de nuestra trayectoria, reuniendo algunas de las historias más relevantes que han pasado por las casi 75 ediciones. No es un resumen, sino una selección que permite entender cómo ha evolucionado la mirada editorial, qué temas han marcado cada etapa y cómo se ha construido una identidad propia dentro del circuito.
Fotografía Simón Pais



La noche también fue el escenario para que Versace presentara su fragancia Crystal Emerald, una propuesta que se mueve desde una feminidad segura y sin rodeos. La composición abre con una mezcla cítrica donde la bergamota calabresa se cruza con la dulzura del melocotón, sumando un toque de pimienta rosa que le da un filo más brillante. No es una salida tímida, sino una que se instala rápido.
A medida que avanza, el perfume se vuelve más envolvente. Aparecen la rosa verde y el jazmín, acompañados por un matiz frutal que recuerda al sorbete de frambuesa, generando una sensación más suave pero igual de presente. El cierre es más profundo: almizcle blanco, haba tonka y un dejo de incienso que queda suspendido, sin desaparecer del todo. Una estructura pensada para durar y dejar una impresión clara, en línea con lo que Versace viene construyendo hace años.
La noche tuvo además un ritmo propio, marcado por la música de Nicolás Castro, que acompañó sin imponerse y ayudó a sostener esa atmósfera relajada pero atenta a cada detalle. Todo se dio de manera natural: conversaciones que fluían, buena comida circulando constantemente y un ambiente donde nada se sentía forzado. Más que un evento, fue un encuentro bien calibrado, donde cada elemento —desde la música hasta lo que se servía— aportaba a una experiencia coherente con el espíritu de ISSUE.
Fotografía Simón Pais






