A casi un mes de iniciadas las protestas por la polémica reforma de pensiones en Francia, los sindicatos continúan sus movilizaciones sin intenciones de rendirse. De hecho, mientras el presidente y CEO de LVMH, Bernard Arnault, era declarado como el hombre más rico del planeta –con un patrimonio cercano a los S241.7 mil millones–, los franceses prendieron fuego a la sede principal del conglomerado. Bueno, no literalmente. Los manifestantes ingresaron con bengalas y banderas ondeantes al espacio cercano al Arco del Triunfo, justo en el momento en que LVMH anunció un aumento en sus ventas de un 17 por ciento en comparación al primer trimestre de 2022. Simultáneamente, el precio de sus acciones alcanzó un máximo histórico de $965 USD. Cifras positivas para el grupo liderado por Arnault; sin embargo, vistas con malos ojos por parte de los franceses. Y así lo demostró el líder sindical y manifestante, Fabien Villedieu, quien dio a entender que, si Emmanuel Macron necesitaba fondos para financiar el sistema de pensiones, “debería ir a buscarlos ahí (sede de LVMH)”. Por su parte, el jefe de la policía parisina, Laurent Núñez, expresó que los manifestantes “atacarían, a menudo contra lo que ven como carteles capitalistas”. Lo cierto es que los buenos tiempos nunca duran y con esta ola de agitación es probable que la imagen de LVMH y sus marcas se vea afectada, llevándonos a cuestionar cuán vulnerable son.
Si bien las protestan pudieron haber interrumpido la labor habitual de las boutiques de las principales marcas de LVMH o incluso de su propia sede, es poco probable que representen una amenaza significativa para la estabilidad financiera del conglomerado. Más bien, el impacto apunta a un daño a la reputación, donde frases como “eat the rich” no se hacen esperar, buscando, al menos, movilizar e informar a la ciudadanía en cuanto a brechas u otros acontecimientos. Justamente, la invasión a la sede de LVMH tiene que ver con el anuncio del alza de sus acciones, su aumento de ventas y el hecho de que Arnauld es el hombre más rico de la Tierra. Las noticias llegaron en un momento delicado, en el cual, la situación país podría verse desbordada ante un sentimiento de injusticia: mientras unos pocos se vuelven multimillonarios –a causa del trabajo de muchos–, a otros tantos les aumentan la edad de jubilación. Mal timing y publicidad negativa para el conglomerado, cuya reputación podría verse impactada a nivel de percepción y ventas. Eso sí, un impacto mayormente virtual.
Cortesía Getty Images
Es poco probable que las protestas tengan un impacto significativo en el desempeño financiero o las perspectivas a largo plazo de LVMH. El conglomerado tiene una fuerte presencia global, siendo una de las empresas más influyentes y diversas. Además, sus marcas que incluyen a Louis Vuitton, Dior, Fendi, Bvlgari, Tiffany y muchas más, tienen una importante y leal base de clientes a lo largo de todo el mundo. Mientras que, a nivel financiero, su desempeño se ha mantenido sólido en el tiempo e incluso, no ha hecho más que aumentar, abriendo nuevas tiendas e invirtiendo en productos y campañas para mantener su posicionamiento de alta gama. Reconocimiento, lealtad y estabilidad financiera que hacen de LVMH una de las empresas más sólidas del mercado. Es casi improbable que el grupo pierda popularidad o que las protestas afecten su económica. Al menos, no a nivel mundial, ni mucho menos a largo plazo. Aún así, se espera que monitoreen la situación en París y tomen medidas para abordar cualquier problema planteado por los manifestantes. Quizás, incluso, apelar a la reforma de pensiones…
Cortesía LVMH


