Dentro de la moda, el fotógrafo juega un rol esencial. Pese a ser quien está detrás del lente y muchas veces pasa desapercibido, lo cierto es que la industria no sería lo que es hoy sin el papel crucial que desempeña. Y si hablamos de fotografía de moda, uno de los referentes más emblemáticos que hay es Cecil Beaton. Es considerado uno de los primeros en dedicarse específicamente al rubro y sentó un precedente para los fotógrafos por venir.
Sir Cecil Beaton nació en 1904, si buen partió su carrera como fotógrafo de “sociedad”, en 1920 una exposición en Londes lo catapultó a la industria de la moda tras firmar un contrato con Vogue. Ahí trabajó durante los siguientes 30 años. Su fascinación por dicho estilo de vida es algo que lo caracterizó siempre, llevándolo incluso a convertirse en el fotógrafo de la corte de la familia real británica. Dentro de la industria también llegó a desempeñarse como diseñador de vestuario, pero más enfocado en las producciones teatrales y cinematográficas, destacando My Fair Lady (1956) y Gigi (1958). Su predilección por el lente comenzó desde su adolescencia, cuando jugaba con sus hermanas, Nancy y Baba, a recrear retratos de la alta sociedad.
Cortesía de Getty Images – Por Cecil Beaton
Unirse a Vogue fue uno de los momentos decisivos de su carrera. En 1927 se consolidó como uno de los principales fotógrafos de moda y retratistas de la época luego de su primera exposición individual. Beaton tenía dos caras, por un lado, capturaba los rostros de las celebridades más famosas de Hollywood y la sociedad, mientras que por el otro se encontraba la realeza británica. En 1971, Cecil organizó una exposición en el Victoria & Albert Museum en Londres. Fashion: An anthology by Cecil Beaton agrupó a los mejores diseñadores y miembros de la élite de Europa y America para que colaboraran con una prestigiosa colección de alta costura del siglo XX. En esta se encontraban diseños de Balenciaga, piezas de Diana Vreeland y de la duquesa de Windsor.
Cortesía de Getty Images – Por Cecil Beaton






