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Opinión

¿FEMENINA POR FUERA, PATRIARCAL POR DENTRO?

Por María Jesús Sielfeld - septiembre 24th, 2025

La moda siempre ha estado ligada a lo femenino. Desde niñas, la cultura nos presenta este mundo como un espacio de mujeres: consumidoras, musas, modelos, costureras y, más reciente, creadoras. Pero basta ver quién ocupa los cargos más altos o firman las colecciones que marcan tendencia para toparse con una contradicción: la industria que más se alimenta del talento y del cuerpo femenino, sigue siendo dirigida y celebrada, en su mayoría, por hombres.

Los datos lo respaldan. Aunque cerca del 70% de la fuerza laboral en moda son mujeres, solo alrededor del 14% llega a puestos creativos o de dirección, según un estudio del Consejo de Diseñadores de Moda Americana (CFDA) junto con McKinsey. La escena se repite: en las escuelas de diseño abundan las alumnas, pero en las grandes pasarelas y casas de moda los nombres que escuchamos hoy son Jonathan Anderson, Demna, Pierpaolo Piccioli o Hedi Slimane. Las mujeres en lo más alto son menos, con excepciones emblemáticas como Maria Grazia Chiuri en Dior (2016), Sarah Burton, Louise Trotter, Stella McCartney o, en otro ámbito, Anna Wintour.

Esto lleva inevitablemente a una pregunta: ¿cómo es posible que sean ellos quienes definan lo que las mujeres deben vestir? No se trata de cuestionar el talento de los diseñadores masculinos, sino de evidenciar la brecha. La moda, como tantas otras industrias, reproduce un sistema que impulsa el ascenso de los hombres y restringe el acceso real de las mujeres al poder, incluso en un espacio que parecería creado para ellas.

Cortesía Burberry y Balenciaga

El contraste con los movimientos históricos del feminismo en la moda es revelador. Desde las garçonnes en los años veinte, pasando por el power dressing de los ochenta hasta la rebeldía de las riot grrrls en los noventa, las mujeres han utilizado la ropa como un arma de libertad. Sin embargo, mientras ellas luchaban por vestirse con libertad, la industria reforzaba estereotipos y consolidaba estructuras de poder que seguían beneficiando a los hombres.

La conclusión es clara: la moda no escapa al patriarcado. Las mujeres han ganado terreno y cada vez son más visibles, pero falta mucho para que quienes diseñan, dirigen y deciden en esta industria reflejen realmente a la mayoría que la sostiene. La cuestión no es si habrá más mujeres al mando, sino cuánto tiempo más habrá que esperar para que puedan tomar con más fuerza las riendas de lo que visten otras mujeres.

Cortesía Getty Images

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