FASHION UPDATE, LOS CAMBIOS CLAVE DEL AÑO
Por María Jesús Sielfeld - diciembre 10th, 2025
Si intentamos definir el clima actual de la industria con una sola frase, la que mejor encaja es: “todo puede pasar”. Los diseñadores han saltado de una marca a otra a una velocidad que hace un par de años habría parecido imposible. Justo cuando comenzábamos a entender la visión de Dario Vitale en Versace o la propuesta de Sabato de Sarno en Gucci, los anuncios de sus salidas nos recordaron que la única constante aquí es la inestabilidad. Y es que, aunque la moda vive de reinventarse, lo que ocurrió este 2025 (y finales del 2024) superó cualquier expectativa.A continuación, desglosamos el mapa de esta “sillita musical” para entender quién se queda, quién se va y quién toma el mando en las casas más emblemáticas.
Versace
La noticia más impactante llegó tras la venta de la firma al Grupo Prada por 1.250 millones de dólares. Inmediatamente después del acuerdo, Dario Vitale presentó su renuncia tras haber diseñado una única colección. Aunque sus propuestas conectaron rápidamente con las celebridades, la notable ausencia de Donatella Versace en su presentación sugirió tensiones internas desde el principio. Ahora, con Vitale fuera y Donatella convertida en embajadora, el futuro creativo de la casa sigue totalmente abierto.
Gucci
En una maniobra estratégica de Kering, la casa florentina decidió cambiar el rumbo radicalmente. Tras solo dos años, Sabato De Sarno dejó su puesto, permitiendo la entrada de Demna Gvasalia. El diseñador, trasladado desde la marca hermana Balenciaga, tiene la misión de inyectar su conocida capacidad de hacer viral y provocar en Gucci, buscando replicar el éxito mediático que la firma necesita desesperadamente en este momento.
Balenciaga
Para llenar el enorme vacío dejado por Demna, la firma apostó por la delicadeza. Pierpaolo Piccioli, quien dejó una huella imborrable en Valentino, ha tomado las riendas con la promesa de honrar el legado de Cristóbal Balenciaga. Se espera que su visión romántica y su dominio del color traigan una nueva era de elegancia y alta costura a la marca, alejándose de la estética urbana de su predecesor.
Valentino
El intercambio de talentos se cerró en Roma. Tras la salida de Piccioli, Alessandro Michele asumió el control creativo. El exdirector de Gucci encajó de forma casi natural en Valentino, llevando su maximalismo y referencias históricas a una casa que siempre ha convivido bien con la alta gama. Ya empezamos a ver sus nuevos diseños en las alfombras rojas.
Chanel
Quizás el gran golpe del año: Virginie Viard se despidió después de 30 años. Su reemplazo es Matthieu Blazy, quien viene de transformar Bottega Veneta en una potencia cultural. Supervisará todas las líneas y su presentación de octubre de 2025 fue definitivamente el momento más esperado de la temporada.
Cortesía Loewe y Balmian
Dior
Maria Grazia Chiuri dejó la línea femenina tras casi una década para regresar a Italia, y su lugar fue ocupado por Jonathan Anderson. El diseñador irlandés, que abandonó Loewe para aceptar este reto, ahora controla tanto la línea masculina como la femenina y ya está imponiendo nuevas proporciones y un lenguaje visual más experimental (que a todo esto, ya han sido aclamados por la clítica).
Fendi
Como señalamos anteriormente, Chiuri volvió a Fendi, donde comenzó su carrera en 1989 y donde ayudó a crear el bolso Baguette. Luego de la salida de Kim Jones y el reemplazo de Silvia Venturini Fendi, nieta de los fundadores Adele y Edoardo Fendi, la nueva directora creativa ha vuelto a Roma. Aquí promete una nueva era dorada para la firma, justo a tiempo para la celebración de su centenario.
Balmain
Después de 14 años definiendo la estética de la marca con su famoso “Army”, Olivier Rousteing dijo adiós. La dirección ha dado un giro de 180 grados al contratar a Antonin Tron, un diseñador de perfil más bajo, con una estética más limpia y conocido por su amor a la naturaleza. Este cambio sugiere que la marca dejará atrás los adornos militares para buscar algo más fluido y orgánico.
Hermès (Línea Masculina)
El mundo de la moda masculina despide a una leyenda. Véronique Nichanian dejará su cargo en 2026 tras 37 años de servicio impecable, un récord en la industria. La reemplaza Grace Wales Bonner, reconocida por su sastrería con raíces culturales profundas y quien acaba de ganar el premio British Menswear Designer por su marca homónima, Wales Bonner. Su desafío es grande: mantener el nivel de excelencia de una de las líneas masculinas más respetadas del mundo.
Dries Van Noten
El año también nos trajo la jubilación de Dries Van Noten, quien decidió retirarse del diseño tras su último desfile. Sin embargo, la casa quedó en manos de Julian Klausner. Al ser un talento formado internamente, su ascenso garantiza una transición respetuosa que mantendrá vivo el ADN único y colorista de la marca.
Givenchy
Después de una etapa poco clara tras la salida de Matthew Williams, la llegada de Sarah Burton (reconocida con el premio British Womenswear Designer) marca un nuevo comienzo. Su experiencia en Alexander McQueen y su manejo de la sastrería generan muchas expectativas entre quienes buscan que Givenchy vuelva a su dramatismo original.
Loewe
La salida de Jonathan Anderson hacia Dior dejó unos zapatos muy grandes que llenar. La respuesta de la marca fue apostar por el dúo dinámico de Jack McCollough y Lázaro Hernández. Los fundadores de Proenza Schouler dejaron su propia firma en Nueva York para mudarse a la casa española, prometiendo mantener el nivel de fantasía, artesanía y relevancia cultural que se construyó durante la última década.
Proenza Schouler
Con McCollough y Hernández en Europa, la marca quedó en manos de Rachel Scott, diseñadora de Diotima y reconocida por su trabajo artesanal. Lo llamativo es que seguirá a cargo de ambas firmas simultáneamente.
Tom Ford
Peter Hawkings duró solo un año como director creativo. Para reordenar la marca, llamaron a Haider Ackermann, uno de los diseñadores más respetados de la industria. Su estilo encaja perfectamente con el ADN sensual y sofisticado de Tom Ford.
Celine
Hedi Slimane cerró su ciclo después de seis años y su lugar lo tomó Michael Rider, quien ya había trabajado en la era de Phoebe Philo. Todo indica que la marca podría volver a un tono más intelectual y sobrio, menos rockero.
Al observar este panorama, surge la inevitable pregunta: ¿por qué tanta inestabilidad? La respuesta parece estar en la impaciencia del mercado actual. Los grandes grupos quieren resultados financieros rápidos y una relevancia constante. Ya no basta con hacer buenas colecciones, ahora los diseñadores también tienen que generar ruido desde el primer día. Esta presión desgasta a los creativos a una gran velocidad, acelerando las salidas y transformando los cargos artísticos en posiciones inestables por naturaleza.
Todo este movimiento también revela una crisis de identidad en varias casas: cada nuevo director trae un giro estético tan fuerte que cuesta fidelizar a un público que busca coherencia. Lo más probable es que 2026 traiga algo más de calma mientras los recién llegados empiezan a armar sus narrativas, pero el patrón está claro y es que esta dinámica de cambios frecuentes llegó para quedarse. Hoy, lo más raro en la moda no es un gran fichaje, sino la permanencia.
Cortesía Getty Images
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