FALAKNUMA PALACE: EL HIPNOTIZANTE HOTEL DE INDIA
POR MARÍA JESÚS SIELFELD - marzo 25th, 2025
¿Qué hace de este palacio-hotel un lugar tan especial? Para empezar, su llegada es una experiencia en sí misma. Los huéspedes abandonan sus coches al pie de la colina y suben en carruajes tirados por caballos, bajo una lluvia de pétalos de rosa, como en la época de los nizams. Dentro, el tiempo parece detenerse: las 60 habitaciones, antiguas dependencias femeninas convertidas en suites, conservan camas talladas a mano, baños de mármol y techos adornados con lámparas venecianas. Los mayordomos, discretos pero omnipresentes, atienden cada deseo con una precisión casi teatral.
Los espacios comunes son una mezcla de museo y salón de fiestas. El Hookah Lounge, otrora reservado solo para hombres, hoy invita a todos a disfrutar de shisha entre aromas de jazmín, mientras que el comedor principal ostenta la mesa más larga del mundo (para 101 comensales), donde la acústica permite conversar de un extremo a otro sin levantar la voz. Para cenas más íntimas, los restaurantes Adaa y Celeste ofrecen desde alta cocina hyderabadi hasta platos mediterráneos, siempre con vistas al casco antiguo de la ciudad. Y en el Jade Room, el té de la tarde se sirve bajo techos pintados a mano, entre scones y delicias locales.
Cortesía Falaknuma Palace
Pero el alma del Falaknuma late en sus detalles únicos: una biblioteca con más de 6.000 libros raros, incluida una primera edición sobre el Titanic, un órgano manual de dos toneladas que solo existe aquí y en Buckingham Palace, y jardines de jacarandás y jazmines que envuelven todo en una fragancia nocturna. Por si fuera poco, el Royal Jiva Spa y los conciertos de qawwali al atardecer añaden capas de magia a la estancia.
En resumen, en las afueras de Hyderabad, una ciudad que hoy late al ritmo de la tecnología y la modernidad, se alza este tesoro que desafía el paso del tiempo que durante décadas permaneció cerrado. Abandonado, pero no olvidado, fue rescatado del polvo y las telarañas gracias a una minuciosa restauración liderada por la princesa Esra Jah y Taj Hotels. Hoy, sus puertas están abiertas, y quienes cruzan su umbral no entran a un simple hotel, sino a un pedazo vivo de historia. Cerca, el icónico Charminar, a solo 5 km. y los bazares de la Ciudad Vieja invitan a explorar la herencia musulmana de Hyderabad. Pero ¿quién querría salir? Falaknuma no es un hotel; es un viaje en el tiempo, una obra de arte habitada donde cada esquina susurra historias de reyes, diamantes legendarios y noches de baile bajo lámparas de cristal. Un lugar, en definitiva, que hipnotiza.
Cortesía Falaknuma Palace
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