EN UN NUEVO CAPÍTULO, KRIS VAN ASSCHE X FRED PERRY
Por Andrea Cova M. - febrero 6th, 2026
La colaboración entre Fred Perry y Kris Van Assche no propone una ruptura, sino un desplazamiento sutil. La colección parte de una pregunta silenciosa: ¿qué ocurre cuando los códigos que durante décadas definieron pertenencia, disciplina y estilo comienzan a solaparse? Van Assche toma el uniforme —ese lenguaje visual que Fred Perry ha sabido fijar en el imaginario colectivo— y lo somete a una operación de precisión y lo hace convivir con gestos que vienen de la sastrería, del deporte y de la cultura juvenil contemporánea, sin jerarquías claras entre uno y otro.
En este ejercicio, el polo deja de ser una pieza cerrada y se abre a nuevas funciones. Aparece afinado, casi ceremonial, transformado en camisa con botones, acompañado por una corbata que no pretende formalidad sino ironía controlada. El chándal, emblema de comodidad y calle, se reescribe con lógica de traje, adoptando proporciones más rígidas y detalles metálicos que alteran su lectura original. Nada parece fuera de lugar, pero nada responde exactamente a lo que se espera. Esa ambigüedad es el verdadero terreno de la colección.
Cortesía Fred Perry x Kris Van Assche
Van Assche trabaja con capas que no siempre están ahí, pero se sugieren. Prendas de punto que simulan superposiciones inexistentes, estructuras visuales que engañan al ojo y obligan a mirar dos veces. Los emblemas florales —extraídos de su propio archivo— funcionan como pequeñas interrupciones poéticas dentro de un sistema altamente controlado. Son gestos íntimos incrustados en un vocabulario colectivo, marcas personales que cuestionan la idea de identidad fija asociada al uniforme.
Más que una cápsula nostálgica o un ejercicio de archivo, la propuesta se siente como una reflexión madura sobre cómo vestimos hoy. La ropa ya no responde a un solo contexto ni a un solo rol, y esta colección lo asume sin dramatismo. Fred Perry aporta la claridad de sus símbolos; Van Assche, la incomodidad necesaria para que esos símbolos sigan vivos. El resultado no busca provocar, sino demostrar que incluso los códigos más establecidos pueden seguir diciendo cosas nuevas cuando se los observa desde otro ángulo.
Cortesía Fred Perry x Kris Van Assche
Share





