EL ROBO IMPERIAL DEL LOUVRE
Por María Jesús Sielfeld - octubre 20th, 2025
Mientras cientos de turistas hacían fila para ver a la Mona Lisa, el Museo del Louvre vivía uno de los robos más grandes de su historia. Y definitivamente no fue un golpe silencioso ni improvisado. Un grupo de cuatro hombres ejecutó un plan que podría haber sido sacada directamente de Hollywood. Pasaron de largo frente a los cuadros y se dirigieron directo a su objetivo: la Galería Apolo, el brillante salón donde están las joyas de la corona francesa. En apenas siete minutos, que es lo que te demoras en tomar un café, vaciaron las vitrinas e hicieron desaparecer el legado de un imperio.
Y lo más impresionante es el cómo lo hicieron. Nada de túneles secretos. Llegaron en un camión con un elevador (o una escalera gigante, según distintas versiones) y se colaron por una ventana que da al río Sena, al parecer aprovechando una zona en remodelación. Una vez adentro, amenazaron a los guardias y reventaron las vitrinas de alta seguridad donde estaban las joyas. Las agarraron y se fugaron a toda velocidad en scooters.
Ahora, la pregunta más importante: ¿cuánto se llevaron? Es muy difícil ponerle un precio en la actualidad. Aunque sabemos que solo uno de los broches costó 5.8 millones de libras hace años, las autoridades insisten en que el verdadero daño es patrimonial. Ahora, lo peor es que estas joyas son tan famosas que nadie puede venderlas. Son «invendibles», aseguran los expertos. El miedo real está en que, para venderlas, los ladrones tendrían que desmontar las piezas, extraer los zafiros, diamantes, perlas de sus monturas y venderlas por separado, borrando así su historia para siempre.
El inventario que robaron viene directamente desde la corona francesa y los responsables tenían una lista muy específica, centrada en las joyas de tres mujeres que marcaron época:
- El juego de Zafiros de la Reina María Amelia y la Reina Hortensia: Una tiara única (elaborada entre 1800 y 1825) con 84 zafiros y 1083 diamantes, un collar y 2 pendientes. Perteneció primero a la reina Hortensia (madre de Napoleón III) y luego a María Amelia, la última reina de Francia.
- El juego de Esmeraldas de la Emperatriz María Luisa: Un collar y aros con 38 esmeraldas gigantescas y más de mil diamantes. Este set fue un regalo de bodas del mismísimo Napoleón Bonaparte a su segunda esposa en 1810.
- La Tiara Nupcial de la Emperatriz Eugenia: Este fue un regalo de Napoleón III a la emperatriz española para su boda en 1853. Es una pieza de 212 perlas y casi 2.000 diamantes.
- Broches de la Emperatriz Eugenia: Son dos piezas, un broche relicario de 1855, obra del joyero Alfred Bapst, con 18 diamantes en forma de corazón, y un gran broche en forma de lazo con una famosa “cascada” de diamantes rosas.
El objetivo principal del golpe parece haber sido Eugenia de Montijo, la última emperatriz de Francia y la gran musa del Segundo Imperio. Española, elegante y moderna, fue la it girl de su época, una figura que dictaba moda en toda Europa. Los ladrones se llevaron su tiara nupcial, el broche relicario y el broche de lazo, tres de las piezas más icónicas de su colección. Pero, el apuro les jugó una mala pasada. En plena huida, uno de los asaltantes dejó caer la corona de esmeraldas de Eugenia (una joya con 56 piedras), que fue recuperada a las afueras del museo, aunque con daños visibles.
Cortesía Louvre
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