Una curva metálica que no busca pasar desapercibida, pero tampoco ser el centro de atención. Estos aros de Coperni toman el contorno del gesto digital más cotidiano —el deslizar con el dedo— y lo convierte en una forma sólida, brillante y casi flotante, formando parte importante de la familia Swipe. No hay nada decorativo en ella: es directa, limpia, con la misma frialdad precisa de una interfaz. Cuelga como un trazo en el aire, suspendida junto al rostro, marcando un ritmo propio. Fabricada en Italia con latón plateado, tiene algo de objeto industrial y algo de arte portátil. No intenta parecer delicada. Es un punto de tensión y de tecnología convertido en accesorio.
Cortesía Coperni

