Cuando dos referentes de estilo se cruzan, no es solo una colaboración, también es una forma de reinterpretar lo que ya existe. Eso es lo que pasa con Dolce & Gabbana y Ray-Ban, que lanzan una colección donde ambas identidades se reconocen e incluso se aplauden. Hay raíces italianas, diseño con carácter y una idea clara de individualidad que conecta directo con la cultura actual y sin forzar el discurso.
El punto de partida es el Aviator, una silueta que lleva décadas marcando pauta y que ahora se acerca a sus 90 años con una nueva lectura. Domenico Dolce y Stefano Gabbana toman ese clásico y lo empujan hacia dos versiones: Shooter y Outdoorsman II. No es un cambio radical, pero sí una evolución que se nota en los detalles y en cómo se construye cada modelo.
Cortesía Dolce & Gabbana


El Shooter mira hacia atrás sin quedarse ahí. Recupera elementos de archivo, como la barra superior con efecto nacarado y el guiño al soporte para cigarrillos, que le da un aire medio retro, medio provocador. Los cristales en forma de lágrima aparecen en tonos intensos —naranjo, rosado, verde, azul y amarillo— con versiones espejadas y transparentes. Todo se sostiene en una estructura metálica delgada que deja espacio entre el lente y el marco, generando un efecto más limpio y liviano.
Por otro lado, el Outdoorsman II va por una línea más contenida, pero igual de pensada. Mantiene la barra superior marcada, casi gráfica, y juega con una estructura ligera que resalta el vacío tanto como el material. Los tonos son más suaves —azul, rosado pálido, beige, café y verde— y refuerzan esa idea de equilibrio entre lo clásico y lo actual. Cada modelo viene con un estuche de cuero que no se guarda: se usa. Tiene correa, mosquetón metálico y detalles de Dolce&Gabbana que lo convierten en un accesorio más dentro del look. La campaña, fotografiada por Gray Sorrenti, acompaña esa energía con imágenes intensas, mientras la colección ya está disponible a nivel global desde el 16 de abril de 2026.
Cortesía Dolce & Gabbana


