Lifestyle

DE TALENTO A ALGORITMO: LAS NUEVAS SUPERMODELOS 

Por Antonia Peñaloza –
Julio 17, 2026

Entre las décadas de los 80 y 90, el mundo conoció a modelos icónicas como Linda Evangelista, Cindy Crawford, Naomi Campbell y Kate Moss. Gracias a su belleza, magnetismo y presencia sobre la pasarela, alcanzaron la cima de la industria de la moda y trascendieron para convertirse en celebridades de alcance global. Admiradas como estrellas de cine o de la música, eran figuras casi míticas, con contratos millonarios, agendas cuidadosamente seleccionadas y una influencia que iba mucho más allá de las campañas y los desfiles. Basta recordar la legendaria frase de Linda Evangelista: “No me levanto de la cama por menos de 10.000 dólares al día”, una declaración que terminó por definir el estatus que las supermodelos llegaron a alcanzar.

El modelaje era un universo mucho más exclusivo y hermético, envuelto en un aire de misterio. Las supermodelos concedían pocas entrevistas, mantenían una distancia con el público y cultivaban una imagen casi inalcanzable. Su carrera se desarrollaba principalmente entre pasarelas, campañas y editoriales, espacios donde construían su prestigio y consolidaban un nombre dentro de la industria. En otras palabras, la fama era la consecuencia del modelaje. Hoy el escenario es muy distinto. El éxito de una modelo ya no depende únicamente de su trayectoria sobre la pasarela. Muchas también son actrices, creadoras de contenido, empresarias o embajadoras de grandes marcas, y su presencia se extiende mucho más allá de la moda. En algunos casos, incluso, la fama llega antes que el modelaje, transformando a la pasarela en una plataforma más dentro de una carrera.

Cortesía marcas

Nombres como Kendall Jenner, Gigi y Bella Hadid, Kaia Gerber, Lila Moss, Hailey Bieber, Emily Ratajkowski y Cara Delevingne son solo algunos ejemplos de esta nueva generación de modelos. Actrices, empresarias, creadoras de contenido, embajadoras de marca y figuras públicas: el modelaje es solo una parte de su carrera. Varias de ellas, además, forman parte del fenómeno de las nepo babies, donde la exposición y el reconocimiento llegaron primero gracias a su apellido, antes de consolidarse sobre la pasarela. En otros casos, incluso entre modelos de perfil más bajo, también hay un cambio significativo: las supermodelos de antes tenían una identidad muy marcada. Bastaba ver una silueta para reconocer a Naomi Campbell por su caminata o a Kate Moss por su actitud. Hoy, en cambio, las modelos suelen responder a una estrategia de marca mucho más amplia y homogénea, donde importa tanto la imagen personal como el alcance digital.

Cortesía marcas

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