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Opinión

DE CUERPOS REALES A RECETADOS: EL REINADO SILENCIOSO DEL OZEMPIC EN EL MODELAJE

Por María Jesús Sielfeld - mayo 15th, 2025

Hay un nuevo secreto a voces en la industria del modelaje, pero no es una nueva tendencia, ni una técnica revolucionaria de maquillaje, ni siquiera una dieta milagrosa. Es una aguja. Es una inyección. Es Ozempic. Lo que comenzó como un medicamento destinado a tratar la diabetes tipo 2 ha evolucionado en el nuevo estándar dorado para quienes buscan adelgazar rápidamente. Y la industria de la moda, siempre ávida de novedades, no ha tardado en abrazarlo

Hace apenas unos años, el movimiento “body positive” parecía haber conquistado las pasarelas. Modelos como Ashley Graham y Paloma Elsesser se alzaban como símbolos de una nueva era en la que las curvas no eran solo aceptadas, sino celebradas. Marcas como Savage X Fenty de Rihanna y Dolce & Gabbana apostaban por cuerpos diversos. Pero, como una marea que retrocede silenciosamente, la diversidad de tallas ha empezado a desaparecer. Las mismas modelos que antes encabezaban campañas ahora luchan por conseguir trabajo, y aquellas que eran íconos del “cuerpo real” se enfrentan a la presión de volverse skinny de nuevo. El Ozempic ha entrado a escena, y con él, el regreso del ideal de delgadez extrema.

El impacto es innegable. Lo que una vez fue una celebración de la diversidad corporal se ha transformado en una obsesión por la delgadez. Las redes sociales amplifican este fenómeno, con hashtags como #Ozempic acumulando millones de visualizaciones. Figuras públicas, desde celebridades de Hollywood hasta influyentes en TikTok, admiten su uso o son señaladas por haberlo hecho. El mensaje es claro: la delgadez ha vuelto a ser la moneda de cambio, y esta vez, con respaldo farmacéutico.

Cortesía Getty Images y Dolce & Gabbana 

Y no solo afecta a las modelos. El efecto dominó alcanza a la percepción pública. Jóvenes y adultos, impresionados por la “magia” del Ozempic, lo buscan como solución rápida sin comprender las consecuencias. Lo que debería ser un medicamento para una condición médica se ha convertido en un símbolo de estatus, de control, de conformidad con un estándar de belleza que nunca desapareció del todo, solo se ocultó tras un filtro de aceptación.

Pero, ¿cuál es el costo real de este reinado silencioso del Ozempic? Además de los evidentes riesgos médicos y efectos secundarios, náuseas, pérdida de masa muscular, “cara Ozempic”, está el daño psicológico. El resurgimiento de un estándar de delgadez extrema no solo afecta a las modelos, sino a cualquier persona que observe, que se compare, que se sienta insuficiente. Porque en una era donde las redes sociales son el espejo de la autoimagen, el Ozempic no solo moldea cuerpos, también deforma percepciones.

La industria de la moda ha vuelto a mostrar su verdadera cara. Para algunos, el “body positive” fue solo una moda más, un adorno para campañas y titulares. Pero para quienes lucharon por él, el retroceso es amargo. Y mientras el Ozempic sigue conquistando pasarelas y timelines, queda la pregunta: ¿cuánto más estamos dispuestos a sacrificar en nombre de una belleza que nunca fue inclusiva?

Cortesía Saint Laurent y Versace

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