Chatea con nosotros para suscribirte
Opinión

¿CRUELTY FREE O FASHIONABLY CRUEL?: LAS FIRMAS QUE AVANZAN Y LAS QUE SIGUEN MIRANDO PARA EL LADO

Por María Jesús SIELFELD - abril 11th, 2025

La moda sustentable ya no es una tendencia, sino una urgencia. Con la industria textil responsable de hasta el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, el compromiso con prácticas éticas y ecoamigables ha dejado de ser opcional. Sin embargo, mientras algunas marcas lideran la transición hacia materiales libres de crueldad animal y procesos sostenibles, otras insisten en métodos obsoletos, como el uso de cuero y pieles, ignorando el daño ambiental y social que generan. ¿Qué firmas están marcando la diferencia y cuáles se resisten al cambio?

Entre las que avanzan, destacan nombres como Stella McCartney, pionera en innovación con alternativas como Mylo (cuero de hongos), y Gucci, que desde 2018 eliminó las pieles de sus colecciones. Otras, como Prada, Burberry y Balenciaga, se han sumado a la ola fur-free, impulsadas por la presión de organizaciones como PETA y la creciente demanda de consumidores conscientes. Incluso Chloé, bajo la dirección de Gabriela Hearst, ha multiplicado el uso de materiales de bajo impacto, demostrando que la transformación es posible en tiempos récord. Estas marcas no solo evitan el sufrimiento animal, sino que reducen su huella hídrica y de carbono, adoptando certificaciones como Global Organic Textile Standard o Leather Working Group.

Cortesía marcas

Pero no todas comparten este compromiso. Fendi, Louis Vuitton y Dior continúan utilizando pieles y cueros convencionales, pese a las evidencias que vinculan su producción con la deforestación del Amazonas y condiciones laborales deplorables. El caso de Max Mara, blanco de protestas durante la Semana de la Moda de Milán en 2024, ejemplifica la resistencia de un sector que prioriza la tradición sobre la innovación. Mientras, el greenwashing sigue siendo un problema: algunas etiquetas se limitan a eslóganes como “eco-friendly” sin respaldarlos con acciones concretas, confiando en la desinformación de los compradores.

El futuro para las rezagadas es poco alentador. Con regulaciones como la posible prohibición de pieles en la Unión Europea para 2026 y el auge de alternativas como cuero de uva (Vegea) o seda de residuos cítricos, quedarse atrás significará no solo un desprestigio ético, sino también una pérdida de relevancia en un mercado donde el 60% de los millennials y la generación Z exige transparencia. Como advierte el documental Slay, dirigido por Rebecca Cappelli y estrenado en 2022, en la moda no puede seguir ignorando su impacto en los animales, las personas y el planeta. La disyuntiva es clara: adaptarse o quedar obsoletas. La elección, al fin, es tan ética como estratégica.

Cortesía marcas

Share

0