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Beauty

BELLEZA SIN DESCANSO, ESTÉTICA SIN FIN

Por Antonia Peñaloza - noviembre 5th, 2025

Desde que tenemos memoria, la presión por alcanzar el cuerpo perfecto ha existido. La era de los 90 fue quizás una de las más agresivas con este mandato: modelos extremadamente delgadas encarnaban el ideal absoluto de belleza. Como sociedad, lo asumimos y lo normalizamos. Se nos enseñó a las mujeres que ser delgada era sinónimo de éxito, belleza y valor. Pero, ¿es suficiente con eso? Al parecer no. Con el poder de las redes sociales, entramos a una época donde los límites se diluyen y lo que parecen simples consejos de bienestar terminan siendo imposiciones disfrazadas de un estilo de vida saludable, bastante tóxico.

Hoy la exigencia ya no termina en el cuerpo. También hay que tener una piel impecable, un rostro luminoso y una rutina de skincare casi profesional. Las redes sociales transformaron el bienestar en un espectáculo: comer saludable, entrenar todos los días, tomar litros y litros de agua. Todo se volvió un deber estético. Se mide y se comenta todo: qué comiste, cuánto te moviste, qué crema usas. Y mientras se predica “autocuidado”, se instala una nueva regla: no basta con verse bien, hay que demostrarlo constantemente, proyectar una vida perfecta en cada historia, en cada publicación.

Cortesía Getty Images

A esto se suma la obsesión por la juventud eterna. Los rellenos, el ácido hialurónico, el botox y los tratamientos “preventivos” ya no son exclusivos para adultos: hoy se venden cremas y rutinas completas para niñas que apenas están creciendo. La belleza dejó de ser una expresión para convertirse en rendimiento obligatorio. Cuerpo, piel, edad y energía, todo está bajo observación. El ideal hegemónico exige ser delgada, joven, saludable y natural al mismo tiempo. Un estándar inalcanzable que promete bienestar, pero que termina generando agotamiento, comparación y una presión estética de la que cuesta escapar.

Cortesía marcas

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