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AWAR ODHIANG, MAGNETISMO PURO

Por María Jesús Sielfeld - octubre 22nd, 2025

La sonrisa de Awar Odhiang fue lo que definió el modelaje esta temporada y sucedió en uno de los desfiles más esperados. Justo al cierre del desfile de Chanel durante el debut de Matthieu Blazy, mientras sonaba «Rhythm Is a Dancer», apareció Awar con una falda increíble que caía en cascada de plumas de colores, llena de plumas. Y, en lugar de caminar con la compostura habitual, como suele ser la norma en las pasarelas, ella rompió el molde: sonrió, aplaudió y contagió a todos con una energía fresca y auténtica. Este fue EL momento de la noche. En ese instante, Awar pasó de ser un secreto bien guardado de la industria a una estrella mundial, casi de un día para otro.

Sus pómulos que parecen esculpidos por un artista, labios en forma de corazón y un característico cabello rapado, hacen que su rostro tenga un destino inevitable. Pero no es solo un rostro bonito, ya que su energía, tan poco común en el mundo del modelaje, y su capacidad camaleónica la han convertido en una presencia imprescindible para los desfiles de las casas de moda y en un ícono de la diversidad que la moda necesitaba. De hecho, Anthony Vaccarello (el genio detrás de Saint Laurent) la fichó como su musa mucho antes de que el resto, porque vio cómo encarnaba la sensualidad de la marca.

Cortesía marcas

 

Sin embargo, el camino para llegar a París fue largo y bastante difícil. Awar nació en un campo de refugiados en Pinyudo, Etiopía, después de que su familia tuviera que huir de la guerra civil en Sudán del Sur. Llegó a Canadá con solo dos años y creció en un pueblo llamado Moose Jaw. Ella misma admitió que ahí se sentía “como sapo de otro pozo” y que “no se consideraba bonita”. Su destino cambió a los diecisiete años: mientras doblaba suéteres en una tienda Old Navy, la cazatalentos Kelly Streit vio su potencial…, el resto es historia. Al principio le costó. Era súper tímida y usó trabajos más pequeños para empezar a soltarse frente a la cámara. El verdadero “boom” vino después de la pandemia. De repente, su rostro estaba en Milán y París, protagonizando campañas internacionales y apareciendo en las editoriales más prestigiosas, como una sesión para Vogue USA que hizo junto a su familia en las Montañas Rocosas canadienses.

Hoy, es un hecho que figura en el ranking de las 50 mejores de Models.com, especialmente tras su nominación a Modelo del Año en 2024. Su currículum reciente es increíble. Los directores creativos la adoran, como Daniel Roseberry que la quiere en sus shows de Alta Costura para Schiaparelli o el propio Vaccarello que la eligió para cerrar el desfile de Saint Laurent FW24 con un atrevido microvestido transparente. Está claro que su versatilidad es imparable. La hemos visto con un impactante abrigo peludo color miel en Bottega Veneta, como trajes de cuero en Hermès y hasta convertida en ángel de Victoria’s Secret en 2024. Su magnetismo es tal que puede protagonizar la primera campaña beauty de Louis Vuitton y, al mismo tiempo, participar en el 50º aniversario de Zara, demostrando que su poder de atracción funciona en todos los niveles.

Cortesía Getty Images

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