Hace una década, Anthony Vaccarello asumió el monumental reto de suceder a Hedi Slimane en la dirección artística de Saint Laurent y al tomar el puesto, el creador belga cerró su firma homónima para dedicarse por completo a la legendaria casa francesa, enfrentándose al desafío de mantener el rotundo éxito económico dejado por su predecesor. Sus primeras colecciones respetaron cuidadosamente la estela estética ya establecida, apostando por el cuero, el color negro, las transparencias y códigos clásicos del fundador como el esmoquin y las icónicas hombreras. Sin embargo, supo orquestar desde el primer momento una proyección internacional inconfundible, apropiándose de la espectacularidad parisina al utilizar la Torre Eiffel iluminada como el telón de fondo escenográfico perfecto para instaurar su nueva era visual.
El verdadero punto de inflexión en su narrativa creativa llegó en 2017 tras su encuentro con Betty Catroux, la legendaria musa y confidente de Yves Saint Laurent. Inspirado por su aura misteriosa y andrógina, Vaccarello redefinió profundamente el perfil de la marca para dotarlo de una madurez distintiva. Para la mujer, consolidó una sensualidad ardiente, provocadora y glamurosa mediante el uso de látex, vinilo y encajes, capturando a una figura empoderada que desafía la monotonía. A partir de 2022, esta misma inspiración se trasladó con fuerza al clóset masculino, revolucionando sus códigos a través de siluetas fluidas, asimetrías, drapeados y camisas transparentes que deconstruyen las barreras convencionales del género y abrazan la dualidad estética que caracterizaba a Catroux.
Cortesía marca

Más allá de las pasarelas, el legado más disruptivo de Vaccarello radica en la enorme expansión del universo de la marca hacia nuevos territorios culturales. A través del lanzamiento del concepto Saint Laurent Rive Droite, integró diseño arquitectónico, fotografía, arte y música en la identidad de la firma, actuando como un curador del estilo de vida contemporáneo. Su apuesta más audaz llegó en 2023 con la fundación de Saint Laurent Productions, convirtiendo a la etiqueta en la primera casa de alta costura en financiar directamente proyectos cinematográficos. Esta incursión superó el tradicional emplazamiento publicitario de productos para producir obras de autor aclamadas, como el cortometraje de Pedro Almodóvar o la multipremiada cinta Emilia Pérez de Jacques Audiard, fusionando el arte de grandes cineastas con la visión de la marca.
Toda esta década de transformación artística y cultural ha estado indisolublemente ligada a un éxito financiero sin precedentes, posicionando a Vaccarello como un pilar fundamental del conglomerado Kering. Bajo su liderazgo sostenido, las ventas de la casa continuaron multiplicándose, superando por primera vez la histórica barrera de los tres mil millones de euros en 2022 con márgenes operativos extraordinarios. En una industria de la alta gama contemporánea que sufre una constante y vertiginosa rotación de directores creativos en sus grandes firmas, celebrar diez años de crecimiento ininterrumpido y estabilidad absoluta es un hito sumamente inusual, demostrando que su visión convirtió a Saint Laurent en un imperio inquebrantable que define el pulso de la moda actual.
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