ADIÓS ÍCONO: LOS LOOKS INMORTALES DE BRADSHAW
Por María Jesús SIelfeld - agosto 28th, 2025
And Just Like That… Carrie Bradshaw dejó de ser solo un personaje para convertirse en un símbolo de moda universal. Con su melena rizada, su andar apresurado entre taxis amarillos y una obsesión incurable por los Manolos, Sarah Jessica Parker construyó, de la mano de Patricia Field, un estilo tan arriesgado como magnético. El final de la serie marca también el cierre de una era en la que Carrie redefinió qué significa ser un ícono desde la moda.
Lo fascinante de Carrie fue su capacidad de mezclar opuestos. Podía llevar un bolso vintage rescatado de un mercadillo con un vestido de diseñador, y hacerlo parecer natural. Esa libertad creativa, que muchas veces desafiaba las reglas del “buen gusto”, es lo que la convirtió en un símbolo de autenticidad. Su ropa no solo acompañaba la trama, la narraba: cada falda de tul, cada cinturón inesperado, cada estampado imposible eran capítulos paralelos de su historia.
Entre sus looks más memorables está, por supuesto, el tutú corto de la intro: una falda blanca que parecía sacada de un cuento y que se volvió la imagen eterna de Sex and the City. A él se suman el traje blanco con camisa rosa y corbata negra, el vestido de flores en su cita con Mr. Big o el abrigo de plumas vintage que repitió en varias temporadas.
Tampoco podemos olvidar el vestido de periódico de John Galliano para Dior, el bridal moment con Vivienne Westwood que dio la vuelta al mundo o su falda de lunares firmada por Carolina Herrera. Cada uno de estos looks trascendió la pantalla para instalarse en la cultura pop, inspirando a generaciones de estilistas, editoriales y street style. Patricia Field sabía que vestir a Carrie era casi tan importante como escribir sus diálogos.
Cortesía Getty Images
Lo interesante es que, a lo largo de los años y hasta en el reboot And Just Like That, Carrie mantuvo esa esencia experimental, sin miedo a combinar transparencias, cinturones con tachas o faldas imposibles. Creció, maduró, pero nunca dejó de arriesgar. Su estilo evolucionó con ella, demostrando que la moda puede ser tan atemporal como la ficción misma.
Hoy, al decirle adiós, lo que queda es un legado de imágenes que siguen vivas: Carrie en tutú bajo la lluvia, en París con tul y lentejuelas, o en Nueva York con un simple vestido negro y un bolso colgado del hombro. Looks que no solo marcaron una serie, sino una manera de entender la moda como lenguaje, como acto de libertad y como la mejor carta de despedida de un personaje inmortal. Con el tiempo, Carrie y Sarah Jessica Parker terminaron por confundirse: lo que empezaba como un personaje de ficción se fue filtrando en la vida real de la actriz, quien adoptó esa misma osadía estética fuera del set.
Cortesía Getty Images
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