¿Qué tan abrigada puede estar una persona y seguir viéndose sensual? Loewe tiene la respuesta. Para su campaña Otoño Invierno 2026, la firma llevó a sus protagonistas hasta Pointe Helbronner, en los Alpes del Mont Blanc, a 3.470 metros de altura. La nieve, el hielo, la niebla y las temperaturas definitivamente invitan a cubrir cada centímetro del cuerpo. Sin embargo, las fotos de Talia Chetrit consiguen algo inesperado: sentirse cálidas. Parkas gigantes, tejidos gruesos, cuero y guantes de piel envuelven prácticamente todo el cuerpo. Aun así, Loewe demuestra que la sensualidad de este invierno no necesariamente depende de solo mostrar más.
Julia Garner, Théodore Pellerin, Lil Yachty, Laïka Blanc-Francard, Beau Gadsdon y la artista Cosima von Bonin son algunos de los protagonistas de la campaña, que presenta la segunda colección de Jack McCollough y Lazaro Hernandez para Loewe. En contraste con el blanco casi infinito de la montaña, destacan tejidos amarillos, parkas naranjas, abrigos de piel de oveja y accesorios de colores intensos. El escenario tampoco fue elegido solo para conseguir una buena foto. Los diseñadores explicaron que querían llevar elementos conocidos hacia un territorio nuevo y, en este caso, la montaña hace que el color, las formas y, sobre todo, las texturas se vuelvan mucho más evidentes.
Si algo está quedando claro este invierno es que queremos volver a tocar la ropa. Durante las colecciones Otoño Invierno 2026, las texturas recuperaron protagonismo con pieles, lana, flecos y tejidos que llaman la atención incluso antes de entender cómo está construida una prenda. Loewe llevó esta idea bastante lejos. En su desfile aparecieron lanas de oveja afeitada y esculpida, pieles bordadas, látex moldeado y chaquetas acolchadas que parecían infladas. Son prendas que funcionan en una foto, pero cuya gracia también está en imaginar cómo se mueven y cómo se sienten sobre el cuerpo.
Cortesía marca


Lo sensual tampoco tiene una sola fórmula. Esta temporada, la sensualidad vuelve a ocupar un lugar importante en la moda, pero se fusiona con una de las grandes obsesiones de FW26: cubrir el cuerpo. Abrigos enormes, capas, pieles, tejidos gruesos y siluetas que añaden volumen aparecen una y otra vez en las pasarelas. Loewe reúne ambos extremos en una misma colección. Hay prendas que envuelven el cuerpo casi por completo y otras que dejan la piel expuesta, demostrando que vestirse para el frío no significa necesariamente renunciar a una imagen provocadora.
La campaña lleva esa idea mucho más lejos. Una modelo muerde un bloque de hielo azul con una mirada penetrante; otra posa con las piernas abiertas mientras un abrigo de textura peluda cae entre ellas; un hombre aparece de espaldas, sin polera, rodeado de nieve y con las manos en guantes enormes de piel. Loewe utiliza los cuerpos y las poses para subir la temperatura de un escenario que debería transmitir exactamente lo contrario. Hay piel, gestos provocadores y una actitud que rompe con la imagen seria y distante que generalmente se asocia al invierno. La nieve está ahí, el frío también, pero nadie parece demasiado preocupado por él.
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