La moda hace tiempo dejó de limitarse a las pasarelas y las boutiques. Hoy, las grandes casas de alta gama buscan que su identidad acompañe a los clientes en distintos momentos de su vida, transformando su estética en una experiencia completa. Hoteles, restaurantes, cafeterías, spas y beach clubs son parte de una estrategia que traslada el ADN de cada firma a nuevos espacios, donde la arquitectura, el diseño, la cocina y el servicio reflejan el mismo sello que caracteriza a sus colecciones. El objetivo ya no es solo vestir a sus clientes, sino invitarlos a formar parte de un universo completo.
Uno de los ejemplos más reconocidos es Palazzo Versace, con hoteles en Dubái y Macao donde cada rincón destaca por su mobiliario, textiles y detalles diseñados por la casa italiana. En el universo gastronómico, Gucci Osteria, creado junto al chef Massimo Bottura, ha llevado la propuesta culinaria de la firma a ciudades como Florencia, Beverly Hills, Tokio y Seúl, mientras Ralph’s Coffee se ha convertido en un punto de encuentro para los seguidores de Ralph Lauren, con cafeterías en Nueva York, París, Londres, Chicago y otros destinos. Más que locales comerciales, estos espacios permiten experimentar la identidad de cada marca desde una perspectiva diferente.
Cortesía marcas


La tendencia también ha conquistado el bienestar y los destinos de vacaciones. Dior Spa ofrece tratamientos inspirados en el legado de la maison dentro de exclusivos hoteles e incluso en cruceros, mientras que cada verano firmas como Jacquemus, Burberry, Dolce & Gabbana y Gucci intervienen beach clubs en lugares como Capri, Saint-Tropez, Turquía o Montecarlo con mobiliario, sombrillas, textiles y decoración personalizada. Así, la moda deja de ser solo una compra más para convertirse en una experiencia inmersiva, donde el estilo acompaña cada momento, desde el primer café del día hasta unas vacaciones frente al mar.
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