La Semana de la Alta Costura de París siempre tiene sorpresas para sus jornadas finales, y esta vez los encargados de romper los esquemas fueron los neerlandeses Viktor&Rolf. Para presentar su colección Otoño-Invierno 2026-2027, la firma apostó por un concepto visual tan teatral como profundo, basando toda su entrega en la idea de un espejo generacional. Sobre un escenario giratorio que simulaba una habitación íntima, la puesta en escena se centró en la interacción de dos modelos, una joven y otra de mayor edad, que se vestían de manera sincronizada frente al público.
Ese contraste fue el hilo conductor de toda la presentación. Mientras la modelo más joven lucía vestidos vibrantes, llenos de luz y destellos dorados, la mujer de mayor edad llevaba versiones de las mismas prendas pero en tonos mucho más apagados, sobrios y discretos. “Teníamos la idea de un espejo desde hace mucho tiempo. La misma coreografía, la misma forma de la ropa y, al mismo tiempo, diferencias”, explicó Rolf Snoeren una vez terminado el show, dejando claro que la intención era mostrar cómo una misma esencia se transforma irremediablemente con los años, haciendo una analogía directa a lo que ocurriría con un espejo.
Cortesía marca


Esta apuesta de Viktor&Rolf, además de funcionar como el cierre perfecto para una semana verdaderamente histórica en la capital francesa, tuvo un carácter reflexivo detrás. Fueron días marcados por apuestas arriesgadas, desde las criaturas de látex y silicona de Schiaparelli y el impecable trabajo de pliegues de Jonathan Anderson para Dior, hasta hitos tecnológicos como el primer vestido de “plasma” de Iris van Herpen y, por supuesto, el aplaudido debut de Pierpaolo Piccioli en la Alta Costura de Balenciaga.
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