El desfile Primavera/Verano 2027 de Marc Jacobs pudo haber durado apenas cinco minutos, pero su impacto visual resonará por mucho tiempo más. Fiel a su puntualidad y desafiando los retrasos habituales de la industria, el diseñador marcó su regreso a la Biblioteca Pública de Nueva York tras dos años de ausencia. Pese a la brevedad, el mensaje no se diluyó: la emoción que impulsó esta colección no fue la simple nostalgia, sino una celebración absoluta de su oficio. En un momento de grandes cambios para la marca, Jacobs consolidó una entrega profundamente personal y exquisitamente editada, demostrando que crear sigue siendo su forma más genuina de expresión.
La pasarela fue una verdadera oda a la exageración y al juego, desafiando las siluetas familiares con capas que rozaron lo extraordinario. Sumándose a la tendencia de la transparencia, la colección desplegó faldas tubo translúcidas en azul hielo combinadas con chaquetas a juego, bodys color ciruela bajo cascadas de collares asimétricos y audaces tops de PVC sobre camisetas de nylon, rematados con faldas de lunares plisadas y dobles cinturones. El estilismo llevó la fantasía al extremo gracias a medias de gasa en una explosión de tonos neón, morados y rojos, acompañadas por altísimos zapatos de tacón curvo. Los labios, maquillados en colores vibrantes y a veces discordantes, no solo aportaron una actitud intrépida, sino que también sirvieron como un sutil guiño al reciente relanzamiento de su línea de belleza.
Cortesía Marc Jacobs


Lejos de ocultar sus inspiraciones, Jacobs ofreció una clase magistral de historia de la moda en sus notas del desfile. La colección hizo eco de hitos como Junya Watanabe de 1996 y Prada de finales de los 2000, materializándose en chaquetas con relieves de cocodrilo y vestidos de fiesta ceñidos. En una magistral demostración de confianza, el diseñador también se citó a sí mismo, rescatando elementos de sus entregas de 1998, 2000 y su inolvidable era al frente de Louis Vuitton en 2009. A pesar de sus proporciones exageradas y su excentricidad, la propuesta estuvo anclada de un profundo optimismo, recordando, en palabras del propio diseñador, que en medio de los desafíos reside el propósito y que a través del cambio siempre se abre un abanico de nuevas posibilidades.
Cortesía Marc Jacobs


