En el mundo de la moda, pocas firmas son capaces de convertir una emoción en una experiencia visual capaz de mantener a todos expectantes. Sin embargo, Jacquemus lo consiguió con Le Bonheur, su nueva colección Primavera–Verano 2027. Cada una de sus propuestas fue presentada a los pies del histórico faro de Phare de la Pietra, en la isla de Córcega. Su nombre remite directamente a la felicidad, y cada detalle de la pasarela pareció construido para explorar precisamente de dónde nace ese sentimiento.
La respuesta de Simon Porte Jacquemus no llegó a través de la extravagancia ni de grandes declaraciones, sino mediante prendas ligeras, siluetas suaves y relajadas, y una paleta cromática que evoca con claridad la estética mediterránea: amarillos, blancos, azules y tonos pastel que transportan al espectador hacia la nostalgia de unas vacaciones perfectas. Así, cada salida transmitió una sensación de libertad y calma, donde las piezas parecían proponer una forma de vivir sin prisa, disfrutar de un paseo frente al mar y reencontrarse con esos pequeños momentos que conectan con la naturaleza.
Cortesía Jacquemus


Además, la elección de Córcega no fue casual. Para Jacquemus, el paisaje clásico del Mediterráneo ha sido históricamente una fuente de inspiración y un elemento central en la identidad de sus colecciones. En esta ocasión, la idea de felicidad quedó plasmada en la construcción misma de las prendas: vestidos fáciles de llevar, tejidos ligeros y accesorios que transmitían comodidad sin renunciar al sello refinado que caracteriza a la firma.
Más que perseguir tendencias pasajeras o replicar fórmulas conocidas, Jacquemus apostó por prendas que apelan a los recuerdos, las emociones y a poner la experiencia de la felicidad en el centro. En un momento en que la moda parece inclinarse constantemente hacia el exceso, Le Bonheur propone una pausa: volver la mirada al mar y descubrir que la elegancia también puede encontrarse en la sencillez del Mediterráneo.
Cortesía Jacquemus


