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Woman

DESDE EL ROMANTICISMO DE SIMONE ROCHA

Por Andre Cova M. - marzo 3rd, 2026

En el escenario monumental del Alexandra Palace, Simone Rocha volvió a demostrar que la moda no entiende de compartimentos estancos y que lo deportivo puede infiltrarse en el territorio de lo romántico sin perder intensidad, porque bajo su mirada las tres franjas de Adidas no aparecen como un gesto utilitario sino como un motivo casi ornamental, bordado, intervenido, tensionado por la delicadeza de lazos, transparencias y volúmenes que desdibujan cualquier frontera rígida entre rendimiento y fantasía, entre uniforme atlético y prenda cargada de memoria emocional.

La colección otoño-invierno 2026/27 avanzó como un relato dividido en actos donde la diseñadora entrelazó referencias culturales irlandesas con códigos contemporáneos, construyendo una narrativa que no citaba el deporte desde la literalidad sino desde la fricción, como si las siluetas técnicas y las zapatillas de líneas reconocibles atravesaran un filtro de encaje, tul y proporciones exageradas, generando una conversación inesperada en la que lo funcional se volvía poético y lo ornamental adquiría una contundencia casi física.

Cortesía Simone Rocha

Esa capacidad de mezclar sin jerarquías, de permitir que un imaginario asociado al rendimiento dialogue con una sensibilidad profundamente romántica, revela hasta qué punto la moda puede ser ecléctica sin perder coherencia, porque en manos de Rocha el cruce no se siente oportunista ni forzado sino orgánico, como si siempre hubiera existido una afinidad secreta entre la disciplina del sportswear y la vulnerabilidad que ella explora temporada tras temporada, reafirmando que la identidad estética se fortalece cuando se expone a contrastes reales.

Lo que emerge de esta colaboración no es simplemente una alianza entre una casa independiente y una marca global, sino una prueba de que el lenguaje de la moda puede expandirse cuando se permite contaminarse, cuando acepta que lo atlético puede ser delicado y que lo romántico puede tener estructura, y en ese gesto Simone Rocha reafirma su interés por romper mitos —incluso los propios— demostrando que la narrativa contemporánea se construye precisamente en esos cruces donde nada es puro y todo, sin embargo, encuentra equilibrio.

Cortesía Simone Rocha 

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