NARRATIVAS PERSONALES,130 AÑOS Y LOUIS VUITTON
Por Andrea Cova M - febrero 13th, 2026
Louis Vuitton proyecta durante todo 2026 un nuevo capítulo de su homenaje al Monograma, entendido no como un motivo gráfico sino como un lenguaje que se transmite con el tiempo. La campaña, capturada por Glen Luchford y dirigida por Roman Coppola, propone un relato íntimo donde celebridades, embajadores y amigos de la Maison revelan su vínculo personal con bolsos que han acompañado trayectos vitales, cambios y memorias. Más que objetos, estas piezas funcionan como archivos emocionales: portan historias, resisten el paso de los años y se adaptan a nuevas miradas sin perder su esencia.
La apertura del relato está marcada por Zendaya y la Speedy, un bolso nacido en los años treinta como respuesta a una nueva forma de moverse por el mundo. Su diseño blando, compacto y funcional condensó desde el inicio una idea de libertad moderna que hoy dialoga con el ritmo contemporáneo. Convertida en lienzo creativo a lo largo de las décadas, la Speedy ha absorbido códigos culturales, colores y gestos artísticos, manteniendo intacta su vocación original. En esta narrativa, el bolso refleja una vida en tránsito constante, donde estilo y funcionalidad avanzan al mismo tiempo.
Cortesía Louis Vuitton
El tono cambia con la Alma, presentada a través de Catherine Deneuve, en una asociación donde la elegancia no necesita énfasis. Inspirada en líneas Art Déco y lanzada a comienzos de los noventa, su arquitectura precisa, curvas suaves y asas estructuradas sintetizan una feminidad sobria y atemporal. La Alma no acompaña el movimiento acelerado, sino la permanencia, el gesto medido y la sofisticación silenciosa. En esa intersección, el bolso se convierte en un espacio donde herencia y experiencia personal conviven sin fricción.
La narrativa se expande con la Noé y la Neverfull, encarnadas por Liu Yifei y Hoyeon, respectivamente, como expresiones complementarias de un mismo espíritu creativo. La Noé transforma una función concreta en una silueta fluida y elegante, donde ligereza e independencia definen su carácter. La Neverfull, en cambio, traduce la utilidad en una pieza contemporánea, flexible y expansiva, capaz de adaptarse a múltiples escenarios sin perder identidad. Juntas, estas creaciones trazan una línea continua desde los primeros baúles hasta el presente, confirmando que el Monograma no solo sobrevive al tiempo, sino que se redefine a través de quienes lo llevan.
Cortesía Louis Vuitton
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