DE CHICA DISNEY A ROSTRO GLOBAL DE MAYBELLINE
Por Andrea Cova M - enero 13th, 2026
De ser una chica Disney, pasó a una etapa de rebeldía donde desconcertó al mundo con una imagen que rompía con todo lo que había mostrado antes. Su cabello corto, su voz más ronca y su actitud provocadora, eran una respuesta visceral a los años de molde perfecto y sonrisa impecable. Aquella fase no fue un desacierto, sino una ruptura necesaria para dejar atrás la versión prefabricada de sí misma y construir una nueva, porque Miley Cyrus nunca ha tenido miedo de reinventarse. Esa euforia, tan ruidosa y escandalosa para algunos, fue también el inicio de algo más profundo: el reconocimiento de su propia voz. Con el tiempo, Miley fue dejando la necesidad de provocar y abrazó una etapa de realización más consciente, femenina y adulta. Lo que antes fue fuego ahora es luz, y entiende que sin esa explosión no habría encontrado el equilibrio que hoy proyecta. Su historia es un reflejo de lo que muchas mujeres viven al crecer bajo expectativas externas, el deseo de complacer, la rabia por romper lo que se les impone, y la calma que llega con el autoconocimiento. Su elección como nuevo rostro global de Maybelline no es un simple movimiento comercial, sino la continuidad de un relato bien estructurado tanto de la artista como de la marca. Maybelline, que durante décadas ha sido la puerta de entrada al maquillaje para millones de jóvenes, encuentra en ella una figura que encarna la evolución, la autenticidad y el poder de la transformación. En ese recorrido, la firma aparece como un espejo simbólico, porque así como acompañó los primeros pasos de muchas niñas que descubrían el maquillaje en sus neceseres, Miley fue para una generación la primera figura pública que mostró cómo era crecer frente a todos. Hoy ambas se reencuentran desde un lugar distinto: más maduro y más consciente del poder que tienen sobre la representación. La elección no busca vender un ideal inalcanzable, sino mostrar una evolución natural, donde el brillo y la fuerza no están reñidos con la vulnerabilidad. Miley es hoy una mujer que no necesita disfrazarse para impactar. Su rostro ya no comunica rebeldía por oposición, sino libertad por convicción. En su alianza con Maybelline, hay una coincidencia esencial: ambas han sido parte de los rituales de crecimiento de distintas generaciones, y ambas han aprendido que la verdadera transformación ocurre cuando se atreven a mostrar quién es, y sin miedo a volver a empezar. Ese espíritu, rebelde, provocador y absolutamente contemporáneo, es nuestra portada, porque al igual que Miley, ISSUE pasó por un proceso transformador y construyó un espacio más libre e independiente.
Cortesía Maybelline
Share


