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Woman

JACQUELINE DE RIBES, LA ÚLTIMA REINA DE PARÍS

Por Andrea Cova M - enero 5th, 2026

La muerte de Jacqueline de Ribes, ocurrida el 30 de diciembre a los 96 años, cierra un capítulo irrepetible de la elegancia del siglo XX. No fue solo una socialité ni una musa decorativa: fue una mujer que entendió la moda como lenguaje, actitud y poder personal. Su presencia —siempre impecable, siempre consciente— trascendió tendencias y épocas, convirtiéndola en una referencia constante de estilo intelectual, libre y profundamente moderno.

Nacida en el seno de la aristocracia francesa, Jacqueline creció rodeada de arte, cultura y pensamiento, pero supo moverse con naturalidad más allá de su linaje. Muy joven entró en contacto con el corazón creativo de París y ahí comenzó una relación íntima con la moda que marcaría a toda una generación. Christian Dior la conoció cuando apenas era una adolescente, y más tarde Yves Saint Laurent y Valentino encontraron en ella a la mujer ideal: audaz sin estridencias, sofisticada sin rigidez, capaz de llevar un vestido y convertirlo en carácter.

Cortesía Getty Images

Su matrimonio con Édouard de Ribes la posicionó como una de las grandes figuras de la vida social parisina y neoyorquina, pero Jacqueline nunca se limitó a ese rol. Desde su casa, apoyó artistas, diseñadores y creadores, ejerciendo un mecenazgo silencioso pero influyente. No observaba la moda desde la distancia: la vivía, la entendía e incluso la cuestionaba, siempre con una independencia poco común en su entorno.

El momento en que pasó de musa a creadora selló su legado. En 1983 presentó su propia colección en París, condensando su visión de un glamour sereno, sin excesos ni artificios. Jacqueline de Ribes demostró que el estilo no se impone, se construye con inteligencia y convicción. Su influencia sigue viva porque no dependió nunca de la moda: fue la moda la que, durante décadas, dependió de ella.

Cortesía Getty Images

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