Chatea con nosotros para suscribirte
Profile

EL IMPACTO MIYAKE, PLISADOS FUTURISTAS

Por María Jesús Sielfeld - noviembre 26th, 2025

Imagina que la ropa puede ser tan ligera como una hoja de papel y, a la vez, tan estructural y práctica, capaz de plegarse y desplegarse sin arrugarse, lista para perdurar por siempre. Esa era la promesa y la realidad que ofrecía Issey Miyake. Para él, la moda no trataba de tendencias pasajeras, sino de entender cómo una tela se mueve y convive con el cuerpo. Miyake, que falleció en agosto de 2022 a los 84 años, fue mucho más que el hombre detrás de los famosos cuellos altos de Steve Jobs. Desde sus primeros pasos, quedó claro que no estaba interesado en seguir la corriente, sino en construir un lenguaje propio que ampliara los límites del vestir.

Nació en Hiroshima y sobrevivió al bombardeo atómico cuando tenía apenas siete años. Aunque no quiso que ese hecho definiera su trabajo (decía que prefería enfocarse en crear cosas que aportaran belleza y alegría), su interés por la luz, la innovación y el movimiento fue una forma de mirar hacia adelante. Estudió diseño gráfico en Tokio, pero terminó en París y Nueva York, donde trabajó con Givenchy y Guy Laroche, absorbiendo la esencia de la alta costura antes de empezar a construir su propio camino.

A comienzos de los años 70, tomó una decisión clave: volver a Japón. En 1970 fundó el Miyake Design Studio, el inicio de lo que sería una revolución en la moda. Su visión era distinta a la costura rígida y exclusiva que había conocido en París. Para él, una prenda no estaba completa hasta que alguien la usaba. Decía que él hacía el 80% y que el 20% final dependía de la persona que la traía. Empezó a experimentar con materiales como metal, plástico y papeles artesanales japoneses. Le interesaba tanto la apariencia del tejido como su comportamiento, el cómo caía, cómo respondía al movimiento y qué podía aportar la tecnología. Esa mezcla de tradición japonesa y experimentación lo posicionó junto a Rei Kawakubo y Yohji Yamamoto como parte del movimiento que llevó la vanguardia japonesa a la moda global.

Cortesía Issey Miyake 

Su espíritu innovador llegó a su punto más alto con dos propuestas que cambiaron la industria. La primera fue Pleats Please, creada a fines de los 80. Miyake desarrolló una técnica de plisado permanente que permitía que prendas de poliéster fino no se arrugaran nunca y se lavaran fácilmente. La clave era simple y brillante: se confeccionaban en un tamaño mayor y luego se doblaban con calor, proceso que fijaba su forma. Eran ligeras, fáciles de usar y se adaptaban a cualquier cuerpo. La segunda fue A-POC (A Piece Of Cloth), lanzada en 1997 junto al ingeniero Dai Fujiwara. Esta línea funcionaba como un rollo continuo de tela producida por una máquina guiada por un computador, del cual el modista cortaba la prenda directamente. Sin costuras y con muy poco desperdicio, fue una propuesta adelantada a su tiempo en términos de tecnología y sostenibilidad.

El impacto de Miyake también se sintió fuera de la pasarela. Su colaboración más conocida fue con Steve Jobs, quien adoptó los jerseys de cuello alto de Miyake como uniforme personal. También tuvo una relación creativa muy cercana con el fotógrafo Irving Penn, con quien trabajó durante 14 años. Sus fotos para catálogos no eran simples imágenes: mostraban el carácter escultórico de la ropa. Aunque dejó la dirección creativa de la marca en 1998 para enfocarse en investigación, cediendo el mando primero a Naoki Takizawa y luego a otros diseñadores, siguió activo en la supervisión de proyectos y en iniciativas como 21_21 Design Sight, un espacio dedicado al diseño en Tokio. Incluso su línea de perfumes, especialmente L’Eau d’Issey, se convirtió en un ícono gracias a su sencillez.

Tras su fallecimiento, su legado quedó en manos de diseñadores que trabajaron con él. Hoy, Satoshi Kondo lidera la línea principal y mantiene vivo el ADN de la marca. Su debut destacó por prendas que seguían esa idea de fluidez y ligereza tan típica de Miyake. La casa sigue investigando materiales y nuevas tecnologías, buscando siempre eliminar lo que sobra: cierres, botones o adornos que interrumpan la relación entre cuerpo y tela. Pleats Please y A-POC continúan como pilares y cada colección intenta mantener esa conversación entre la prenda y quien la usa. Miyake demostró que la moda puede ser técnica, práctica y profundamente humana a la vez y tal mirada sigue guiando el futuro de la marca.

Cortesía Issey Miyake 

Share

0