PARAÍSOS DISCRETOS DE EUROPA
Por María Jesús SIelfeld - noviembre 11th, 2025
Encontrar una isla fea en Europa es, francamente, imposible. El Mediterráneo y el Atlántico están repletos de destinos que nos hacen soñar con los ojos abiertos. Ibiza, Mallorca o Capri… todos las amamos y son clásicos por una buena razón. Sin embargo, más allá de los lugares habituales, existe un grupo de tesoros, algunos muy populares pero únicos, y otros que aún están bajo el radar, que ofrecen algo más. Son puntos que combinan paisajes inolvidables, playas solitarias y esa sensación de haber encontrado un refugio auténtico, lejos de la agitación de las ciudades.
Corfú (Grecia): Historia mítica y playas de bandera
Grecia es experta en paraísos y Corfú es la prueba. Esta isla Jónica es realmente fotogénica y está llena de historia (aquí nació el Príncipe Felipe) y mitología (donde Odiseo naufragó). Su gran atractivo son las más de 30 playas vírgenes con Bandera Azul. Un imperdible es el Canal del Amor, un estrecho entre acantilados donde la leyenda local asegura que encontrarás a tu media naranja si nadas en él. La mayoría llega al Aeropuerto Internacional de Corfú (CFU), o en ferry desde Italia, Albania o la propia Grecia.
Madeira (Portugal): El jardín del Atlántico
Cruzamos al Atlántico para encontrar esta joya portuguesa. Madeira no está en el Mediterráneo, pero tiene su mismo clima templado. Aquí, el plan cambia: el atractivo principal son sus impresionantes paisajes montañosos, viñedos y un mar azul profundo. Es ideal para arrendar villas junto al mar o cabañas en las cuestas. Si quieres un consejo, visita la cercana Porto Santo por su costa de casi nueve kilómetros, perfecta para deportes acuáticos. Para llegar acá, hay vuelos directos al Aeropuerto Internacional Cristiano Ronaldo (FNC).
Cortesía Getty Images
Cerdeña (Italia): Aguas turquesas XL
Aterrizamos en la gran Cerdeña. Es la segunda isla más grande de la región y, aunque atrae a turistas de todo el mundo, su tamaño permite encontrar rincones privados. La Costa Smeralda es el centro de las aguas turquesas y playas espectaculares como Capriccioli o La Pelosa. El alojamiento es de primera, con hoteles que ofrecen piscinas infinity y vistas al mar. Un dato clave: para moverse (desde el aeropuerto de Olbia o Cagliari) es indispensable arrendar un coche, ya que las distancias son largas, pero el paisaje lo vale.
Hvar (Croacia): Sol, lavanda y vistas épicas
Si buscas sol garantizado, Hvar es el destino ideal, porque es el lugar más soleado de Croacia (más de 2.800 horas al año). Pero más allá de sus famosas aguas turquesas, Hvar es especial por sus aromáticos campos de lavanda (que florecen a principios de verano) y las vistas épicas que se consiguen desde la fortaleza Tvrđava del siglo XIII, que domina la ciudad. Puedes llegar cómodamente tomando un ferry o catamarán desde Split.
Córcega (Francia): La montaña en el mar
Para una experiencia de naturaleza pura, Córcega es única. A veces parece una isla casi desierta, dominada por imponentes montañas de 2.000 metros que caen directamente al mar. Es un destino para conducir por caminos serpenteantes, descubrir playas tipo desierto (como las de Agriate) y maravillarse con la Reserva Natural de Scandola, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es el refugio ideal para quien huye del ruido.
Cortesía Getty Images
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