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Opinión

COMPRAR MENOS, ELEGIR MEJOR

POR MARÍA JESÚS SIELFELD - noviembre 10th, 2025

Sabemos que Navidad, el Black Friday y el Cyber Monday son fechas donde el consumo se dispara y empieza a temblar la tarjeta de crédito dentro de la billetera. Nos justificamos con dichos como “es que estaba en oferta”, “me lo merezco” o “es un regalo”, pero lo cierto es que muchas veces no compramos por necesidad, sino por impulso. Es ese click fácil que promete felicidad instantánea… Hasta que llega el arrepentimiento. Entonces el problema no es darse un gusto, el problema es cuando ese “gustito” deja de ser ocasional y se convierte en una respuesta automática y constante.

Las compras compulsivas, también conocidas como oniomanía o shoppingmanía, son más comunes de lo que creemos. Son una respuesta emocional a la ansiedad, el estrés o la necesidad de validación. Por ejemplo, ¿tuviste un mal día en el trabajo? Compremos un vestido nuevo. Según psicólogas especializadas, el proceso suele repetirse como un ciclo: excitación, compra, euforia y luego culpa. Comprar se convierte en una especie de “terapia” rápida, aunque momentánea, que muchas veces termina afectando no solo nuestro bolsillo, sino también nuestra relación con la moda.

Pero ser una compradora analítica no significa eliminar el placer de comprar, sino transformarlo en una decisión más inteligente. Como explican algunas asesoras de imagen, estilistas o expertas en vestuario, la clave está en empezar a valorar la calidad por sobre la cantidad y entender qué hace que una prenda valga la pena. Esto es la composición, costuras, densidad del tejido o funcionalidad. No se trata de evitar materiales, sino de conocerlos. No es lo mismo un abrigo que es 80% lana a uno que parece de lana, pero es puro poliéster. La compradora analítica toca la tela, revisa las costuras y se pregunta: “¿Esto sobrevivirá a más de tres lavados?”

Si quieres evitar un caos con tus finanzas este fin de año, tenemos un par de tips que quizás te pueden servir. Primero, si ves algo que te fascina, mételo a tu carrito (virtual o real) y espera. Date una semana y si después de ese tiempo sigues pensando en esa prenda y sabes exactamente con qué cosas de tu clóset la vas a combinar, es una buena señal. Si ya ni te acordabas de ella, hay definitivamente un impulso detectado y evitado.

Otros trucos que funcionan: si vas a las tiendas, sal con efectivo y deja las tarjetas en casa. Es la mejor forma de ponerte un límite real. Asimismo, puede ser buena idea empezar a rastrear los gastos, incluso los más pequeños (que son los que más suman a la larga). Es importante que sepas cómo, dónde y en qué te estás gastando el dinero, para que puedas saber cuáles son las áreas en las que puedes reducir. Y el consejo de oro es calcular cuántas horas de tu trabajo cuesta lo que quieres comprar. Te aseguro que ver esa chaqueta en “seis horas de mi vida” le quita el atractivo a casi todo.

Al final, no se trata de dejar de comprar, sino de aprender a comprar bien. De construir un clóset que de verdad te represente (no solo tendencias) y te haga sentir increíble, sin deudas ni culpas al día siguiente.

Cortesía Getty Images

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