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Woman

EL IMPERIO DEL DRAMA

Por María Jesús Sielfeld - octubre 1st, 2025

París no necesitó escenario ni aplausos: la Torre Eiffel encendida y la arquitectura de fondo ya eran suficiente para anunciar que algo especial estaba por empezar. La cita fue puntual, Trocadero a las 8:00 pm. Entre una alfombra y hortensias blancas que decoraban el lugar, Anthony Vaccarello dio inicio a la Semana de la Moda con un desfile que se sintió más como una obra de teatro que como una simple pasarela. Su propuesta para Saint Laurent primavera-verano 2026 llegó en tres actos: sensual, urbano y romántico, dejando claro que esta vez el verdadero protagonista era el drama.

En el primer acto, cada diseño parecía tener un peso y actitud únicos. El negro, habitual en Saint Laurent, dio paso a tonos tierra, verdes, ocres y una gama de marrones. A pesar de la “monocromía”, cada conjunto transmitía esa dualidad tan parisina entre lo clásico y lo revolucionario. Vaccarello transformó el uniforme ejecutivo (típicamente una falda recta y camisa blanca), en un terreno fértil. Ahora, los blazers con volumen acompañaban a blusas con grandes lazos y faldas que sí, eran rectas, pero donde cada una tenía detalles, telas o cortes diferentes.

Luego, la pasarela se movió hacia un terreno más cotidiano, aunque no por eso menos desafiante: las gabardinas. Vaccarello les dio un giro inesperado al trabajarlas en nailon ajustado y en colores poco habituales. Cubiertas de cuello a rodilla, pero dejando entrever sutilmente lo que había debajo, estos looks jugaban con la tensión entre lo oculto y lo expuesto. Más que simples abrigos, parecían trajes para mujeres que entienden que la elegancia también puede ser una forma de provocación.

Cortesía Saint Laurent 

El tercer acto tuvo un aire romántico. Vestidos delicados con mangas abullonadas, capas livianas y volantes que caían en cascada, se movían con el viento parisino, transformando el Trocadero en un escenario onírico. La paleta se abrió a tonos intensos, como mostaza, púrpura, verde botella y rojo carmesí, que aportaron un carácter de realeza a cada salida. Parecía como si la propia ciudad de París del siglo XVIII y XIX se hubiera vuelto protagonista del desfile.

Pero más allá de los diseños, la colección fue una reflexión sobre la identidad de Saint Laurent en la actualidad. Vaccarello no buscó nostalgia ni complacencia: eligió la incomodidad, la monumentalidad y la teatralidad como ejes de su propuesta. Si Yves revolucionó la moda al introducir la androginia y la sensualidad radical, su sucesor parece decidido a ser reconocido como el nuevo arquitecto del drama.

Cortesía Saint Laurent 

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