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News, Opinión

SEGUNDA MANO, PRIMERA ELECCIÓN: LOS BOLSOS DE ALTA GAMA

Por María Jesús Sielfeld - agosto 18th, 2025

Comprar un bolso de alta gama ya no implica salir con una bolsa brillante de boutique. Hoy, para un número creciente de coleccionistas y amantes de la moda, el camino comienza en la vitrina digital de una plataforma de reventa. El fenómeno es claro: los accesorios con historia están ganando terreno frente a los recién salidos de fábrica. Desde los codiciados Birkins y Kellys de Hermès, hasta clásicos como el 2.55 de Chanel o el Speedy de Louis Vuitton, la segunda mano se ha convertido en la primera opción para quienes buscan valor, estilo y proyección a futuro.

La razón detrás de este cambio no es solo el precio. Expertos del sector explican que los compradores buscan piezas atemporales capaces de conservar, e incluso aumentar, su valor con el tiempo. Modelos icónicos como el Birkin, el Kelly o el Goyard Saint Louis han demostrado ser apuestas seguras, mientras que el mercado también está viendo un resurgir de bolsos con potencial de convertirse en “future vintage”, como el Margaux de The Row o el Puzzle de Loewe. En algunos casos, los precios de ciertos modelos de Hermès superan el valor de venta original, dependiendo del año, material y color, lo que los convierte en auténticos activos de moda.

Cortesía Getty Images

 

Las plataformas especializadas, como The RealReal, Vestiaire Collective o Fashionphile, han profesionalizado esta tendencia ofreciendo sistemas de autenticación robustos, algoritmos de precios basados en demanda y experiencias de compra cada vez más fluidas. Esto, sumado a la inestabilidad económica, ha impulsado a consumidores de todas las edades, aunque con especial fuerza entre millennials y generación Z, a buscar en la reventa piezas reconocibles, atemporales y a menudo más accesibles que sus versiones nuevas.

En el ranking de los más vendidos, los reyes indiscutibles siguen siendo los modelos de Hermès, Chanel y Louis Vuitton, seguidos de cerca por iconos como el Baguette de Fendi, el Lady Dior, el Jackie de Gucci o el Pouch de Bottega Veneta. Y no solo se trata de “it bags” de décadas pasadas: también hay un creciente apetito por piezas de los 2000, como el Paddington de Chloé, el Le City de Balenciaga o el Roxanne de Mulberry, que están viviendo un renacer en el circuito de la reventa.

Pero más allá de la estética o la rentabilidad, esta moda circular responde a un cambio profundo en la mentalidad del consumidor. Comprar de segunda mano significa reducir el impacto medioambiental, prolongar la vida útil de productos de alta gama y participar de una economía más responsable. Y, de paso, proyectar una imagen de conocimiento y sofisticación: porque llevar un bolso icónico no es solo cuestión de moda, sino de saber encontrarlo en el momento y lugar adecuados.

Cortesía Getty Images 

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