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Opinión

COLABORACIONES ENTRE MODA Y CULTURA POP: ¿LA CLAVE PERFECTA?

Por Antonia Peñaloza - agosto 1st, 2025

En un mundo donde el marketing busca cada vez más acercarse al consumidor mostrando realidades íntimas y apelando a lo cotidiano, la moda también ha tenido que adaptarse a los nuevos estándares sociales. Ya no estamos en los años 90, cuando el ideal de belleza era inalcanzable y la moda se percibía como algo frívolo, lejano y reservado para unos pocos. Hoy, el discurso ha cambiado: todos podemos conectar con la moda, formar parte de esta industria y encontrar nuestro lugar en ella. En este intento por construir una cultura más inclusiva y representativa, muchas casas han optado por colaborar con figuras del pop o incorporar referencias de la cultura popular para llegar a distintos públicos. La lógica es simple: en un escenario competitivo y dominado por el fast fashion, las marcas deben encontrar nuevas formas de conectar. ¿Son entonces las colaboraciones con íconos pop la clave perfecta para atraer a más audiencias?

Aunque intentamos construir una sociedad cada vez más homogénea, en la que todos podamos sentirnos parte, la realidad es que también conviven nichos muy definidos, con gustos específicos que abren un mundo de posibilidades por explorar. ¿El único gusto que deben compartir? El amor por las prendas. Hoy existen colaboraciones con el K-pop, con películas de culto para cinéfilos, con estéticas gamer o con figuras del deporte, entre muchas otras. En plena era de saturación de contenido, una buena colaboración puede transformarse en noticia, meme, tendencia y objeto de deseo al mismo tiempo. Ahí está su encanto: en ceder el protagonismo creativo al personaje o referencia pop, permitiendo que la moda conecte desde otros lenguajes.

Cortesía Jacquemus y Loewe 

 

Algunas de las colaboraciones más potentes de los últimos años han logrado unir mundos distintos y, aun así, sentirse coherentes. Jean Paul Gaultier sorprendió con una muñeca Bratz en edición de alta gama, con dos de sus prendas más icónicas, demostrando que el diseño también puede vestir a un juguete. Marc Jacobs rindió homenaje a El Mago de Oz con una cápsula nostálgica; Balenciaga creó con humor un capítulo junto a Los Simpson; y Loewe convirtió El Viaje de Chihiro en piezas de colección. Por otro lado, la colaboración de Jacquemus con Bad Bunny lo posicionó como un ícono del reggaetón coronado por la alta gama. Calvin Klein, por su parte, colaboró con Justin y Hailey Bieber, como un guiño a la pareja millennial. Y en una de las colaboraciones más significativas, Nike cedió el protagonismo a Serena Williams y a un equipo de diseñadores emergentes afrodescendientes, demostrando que una colaboración también puede tener contenido.

Cortesía Nike

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