NUEVA MASCULINIDAD: ÍCONOS EN LA MODA
Por Andrea Cova M. - julio 28th, 2025
Durante mucho tiempo, la moda masculina fue un campo de restricciones, donde la creatividad no tenía espacio ni un mensaje claro. Todo se limitaba a colores básicos, siluetas previsibles y una idea de masculinidad rígida, casi primitiva, que no permitía ninguna reinterpretación ni mucho menos la expresión del diseñador. Hoy, ese modelo se desmorona y encuentra en la libertad de la expresión un lienzo en blanco para reescribir al hombre moderno que disfruta de la moda actual y se desliga de lo convencional. No con estruendo, sino con una declaración poderosa que establece que ellos también pueden atreverse a la experimentación. En el siglo XXI emerge una generación de hombres que no solo visten diferente, sino que piensan diferente. Y lo más interesante: se visten como piensan.
Timothée Chalamet, Colman Domingo, Harry Styles, Frank Ocean, Pharrell Williams y Jacob Elordi son algunos de los tantos nombres que conforman la lista de los afortunados, quienes decidieron que el vestir no se trata de seguir reglas, sino más bien de reescribirlas desde un lugar donde la creatividad es el pilar fundamental. Ellos se han convertido en narradores. Cada uno, con su propio lenguaje, ha contado otra historia de lo que puede ser un hombre moderno, pero que no pierde su masculinidad por atreverse a lo poco convencional. Han tomado la moda —ese antiguo uniforme del deber y la contención— y lo han convertido en un espacio de libertad, deseo, imaginación y disidencia, con un discurso que incluso ha liberado a la figura masculina de la rigidez de lo acostumbrado.
Cortesía Getty Images
Timothée Chalamet: la androginia como base
Chalamet no se viste para parecer un adulto. Esa es su fuerza. Mientras otros buscan en la ropa autoridad o poder, él parece moverse con una especie de ligereza desafiante, como si su cuerpo rechazara la solemnidad y las reglas. Su estilo tiene algo de espectral: siluetas que flotan, telas que parecen acariciar más que estructurar. Pero no hay superficialidad en ello. Lo suyo es un comentario constante sobre la fluidez, no solo de género, sino de tiempo, de afecto y de roles. Él ha construido su imagen desde el respeto absoluto de la moda fluida, y lo hace desde un lenguaje que no se desliga del concepto de masculinidad, pero que sí se atreve a experimentar a través de la ropa.
Cuando aparece con la espalda al descubierto y con transparencias no lo hace para provocar. Lo hace porque su piel también habla. Y en esa exposición hay una valentía no menor: la de encarnar una belleza masculina no agresiva, no dominante y profundamente emocional. Su legado no es una tendencia estética, sino una nueva sensibilidad que invita a las nuevas generaciones a encontrar en la moda un espacio de expresión que no juzga, más bien agasaja a los que se atreven.
Domingo no es moda rápida. Es elegancia con memoria. Su vestimenta tiene peso, historia, textura y un mensaje poderoso. Cuando usa colores intensos, lo hace desde un lugar de afirmación. No como ornamento, sino como discurso. Su cuerpo, largo e imponente, se convierte en lienzo para una masculinidad que no pide permiso, pero tampoco se encierra en la dureza. Para él se trata de la investigación. En un Hollywood que aún juega a lo juvenil, Colman representa una masculinidad madura, refinada y poderosa, sin ser opresiva. Su estilo traduce lo que muchas veces el cine no muestra: la complejidad, la ternura y la sofisticación de un hombre que ha vivido. Su legado es la dignidad puesta…CONTINÚA LEYENDO EN ISSUE #65
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